En la historia de los organismos internacionales la impotencia siempre le ha disputado el terreno a la nimiedad de la influencia que ejercen. Algo así como los llamados del Papa en favor de la Paz, de la Justicia y de la Abstinencia. Tanto así que Edward Prescott -premio de economía del Banco de Suecia en honor a Alfred Nobel del año 2004- sugirió eliminar el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional precisamente por chantas, inservibles, inútiles y desaprovechaos de la pituitaria.
¡Quién iba a decir que -faltos de mejores explicaciones- los “expertos” de la puñeta económica iban a culpar al Banco Mundial de las tribulaciones de los índices bursátiles!
La prensa de estos días titula en plan catástrofe cosa mala: “Wall Street se hunde como el petróleo a causa del Banco Mundial”. “Acciones europeas cayeron por materias primas y negativo reporte del Banco Mundial”. Y así.
De este modo el Banco Mundial, -del cual, con razón, todo dios pasa alegremente la mayor parte del tiempo-, es el malo de la película. Y todo porque “ofreció perspectivas económicas poco favorables para 2009”, con un informe “sobre el estado de la economía global que afectó el ánimo del mercado”.
Si fuese por eso… las Bolsas pasarían en el suelo. La OCDE no es muy optimista cuando anuncia: “La ralentización de las economías de los países de la OCDE está tocando fondo como consecuencia de la más profunda caída en más de 60 años. Pero la recuperación será débil y frágil, y los daños económicos y sociales causados por la crisis serán duraderos”. Una preguntita: Duradero… ¿dura cuanto tiempo?
Por su parte EUROSTAT informa que “Los pedidos a la industria en la zona Euro cayeron en más de un tercio en ritmo anual al mes de abril, algo nunca visto”. Menos 35,5% para la zona Euro, y menos 35% para la Unión Europea, para ser precisos.
La IATA, para no ser menos, anuncia que la baja del tráfico aéreo se intensificó en mayo, alcanzando menos 9,3% en ritmo anual, y que el flete aéreo disminuyó en un 17,4% en el mismo periodo.
Visto que las ansias de lucro no toman vacaciones, para levantarle al ánimo al mercado solo van quedando las declaraciones de tipo: “Esta vaina sigue yéndose al peo, pero menos de lo que esperaban los expertos”. Las esperanzas de los “expertos” y las previsiones de los economistas se van transformando poco a poco en el argumento que hace subir o bajar las Bolsas, y en realidad no hace falta mucho más que eso: si la especulación estuviese fundada en argumentos racionales o en la inteligencia del ser humano se sabría.
Por eso los anuncios de estos organismos -poco escuchados en tiempo normales- generan desorden: si sus “expertos” dicen lo contrario de lo que dicen los “expertos” encargados de aportar las buenas nuevas -“todo va bien, se advierten signos de recuperación, la vamos a romper, la firme”-, estos últimos quedan como lo que son, los muy Bolsones…
La prensa de estos días titula en plan catástrofe cosa mala: “Wall Street se hunde como el petróleo a causa del Banco Mundial”. “Acciones europeas cayeron por materias primas y negativo reporte del Banco Mundial”. Y así.
De este modo el Banco Mundial, -del cual, con razón, todo dios pasa alegremente la mayor parte del tiempo-, es el malo de la película. Y todo porque “ofreció perspectivas económicas poco favorables para 2009”, con un informe “sobre el estado de la economía global que afectó el ánimo del mercado”.
Si fuese por eso… las Bolsas pasarían en el suelo. La OCDE no es muy optimista cuando anuncia: “La ralentización de las economías de los países de la OCDE está tocando fondo como consecuencia de la más profunda caída en más de 60 años. Pero la recuperación será débil y frágil, y los daños económicos y sociales causados por la crisis serán duraderos”. Una preguntita: Duradero… ¿dura cuanto tiempo?
Por su parte EUROSTAT informa que “Los pedidos a la industria en la zona Euro cayeron en más de un tercio en ritmo anual al mes de abril, algo nunca visto”. Menos 35,5% para la zona Euro, y menos 35% para la Unión Europea, para ser precisos.
La IATA, para no ser menos, anuncia que la baja del tráfico aéreo se intensificó en mayo, alcanzando menos 9,3% en ritmo anual, y que el flete aéreo disminuyó en un 17,4% en el mismo periodo.
Visto que las ansias de lucro no toman vacaciones, para levantarle al ánimo al mercado solo van quedando las declaraciones de tipo: “Esta vaina sigue yéndose al peo, pero menos de lo que esperaban los expertos”. Las esperanzas de los “expertos” y las previsiones de los economistas se van transformando poco a poco en el argumento que hace subir o bajar las Bolsas, y en realidad no hace falta mucho más que eso: si la especulación estuviese fundada en argumentos racionales o en la inteligencia del ser humano se sabría.
Por eso los anuncios de estos organismos -poco escuchados en tiempo normales- generan desorden: si sus “expertos” dicen lo contrario de lo que dicen los “expertos” encargados de aportar las buenas nuevas -“todo va bien, se advierten signos de recuperación, la vamos a romper, la firme”-, estos últimos quedan como lo que son, los muy Bolsones…
