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Agosto 18, 2026

Estamos de duelo*

Estamos de duelo. Así de simple. Así de doloroso. Estamos de duelo los socialistas allendistas. Están de duelo los demócratas. Están de duelo los renovados y están de duelo los pueblos al Sur del Río Bravo. Están de duelo los hombres y mujeres que sueñan y luchan por una Patria más justa, más solidaria, más digna.

Hortensia Bussi Soto, “la Tencha”, la insigne viuda del compañero Presidente Salvador Allende, luego de la muerte de éste cual prometeo en medio de un Palacio Presidencial en llamas, se convirtió en el símbolo para el mundo de la lucha por la recuperación de la democracia. La Tencha no descansó en su lucha porque la justicia y la democracia regresaran a su país, al Chile amado. La Tencha abrió las grandes alamedas del mundo para mostrar el dolor de Chile.
 
Hombres y mujeres anónimos –incluso quienes no compartieron sus ideas políticas y eso se valora y respeta- se plegarán a los homenajes y sentimientos de cariño y reconocimiento que llegarán de todos los rincones del planeta. Mensajes de los pueblos del mundo de pésame, solidaridad y acompañamiento a la familia Allende, al Partido Socialista, y en definitiva al pueblo chileno.
 
La historia, como termina sucediendo, cuando la verdad emerge como una semilla que se abre paso horadando lo duro de la tierra, pondrá en su lugar, en la memoria más oscura, a aquellos que abusando de su cómoda posición pinochetista intentaron mofarse del dolor de esta viuda insigne y heroica. Sucedió en uno de los Festivales de Viña del Mar, cuando embriagados de poder, fanatizados en su odio, Los Huasos Quincheros, vástagos predilectos del Dictador, representantes de una “chilenización made in USA” presentaban su espectáculo ramplón y soporífero y en un par de estrofas, intentaron ser graciosos para la banda de cuatro criminales que había asistido al Festival a escuchar a su “banda” regalona. Estos, serviles y  genuflexos, les dedicaron su conocido “el Patito chiquito” donde en estrofas injuriantes se burlaron de la muerte del Presidente mártir y del dolor que embargaba a su viuda. En esos años iniciales de Dictadura era un niño, mi padre aún no caía preso, y sentí tal indignación por aquel acto vergonzante que me propuse abrazar las ideas del Presidente Allende y honrar su memoria.
 
 
El mismo año que regresé al país lo hizo la Tencha, sólo que un mes después. Fue un 24 de Septiembre de 1988 y en las calles de Santiago me uní a cientos de miles y miles de chilenos y chilenas que salieron a recibirla con pañuelos blancos. El pueblo no la había olvidado. Un diario de la época “El Fortín Mapocho” tituló “Bienvenida: A su casa no más llega”. En las calles la gente lloraba de emoción, la aplaudía, mostraban antiguas y descoloridas fotos del Chicho, en sus distintas campañas presidenciales, la de 1952, 1958, 1964 y 1970. En todas esas campañas la Tencha –infatigable-  lo acompañó con una energía y lealtad irreductible, que ya se quisiese el propio partido del Presidente Allende. Cuando regresó la Tencha, después de 17 años de exilio, el pueblo allendista se sintió conmovido. De una u otra forma era volver a recuperar la presencia de nuestro Presidente, arrancada desde el mismo corazón del pueblo un  martes 11 de Septiembre de 1973.
 
Benedetti escribió “El olvido está tan lleno de memoria” Y así no más es. Quisieron borrar la memoria de Salvador Allende y de las conquistas sociales, quisieron borrar la historia de un luchador social y con él la historia del movimiento obrero. Quisieron borrar la esperanza y los sueños de un mundo mejor. Mas no pudieron. Tencha mantuvo en alto la dignidad de un proceso social, que viene lento pero viene. Y es por eso, que en este homenaje que te rindo Hortensia Bussi, compañera de Salvador Allende, decimos que “la victoria crecerá despacio, como siempre han crecido las Victorias”
¡¡¡Con Allende y Tencha en la memoria ¡¡¡Venceremos!!!
 
*A Hortensia Bussi In memoriam
                         Por Rodrigo De Los Reyes Recabarren

                            rodrigodlr@patagoniachile.cl