Desde la mañana la tensión fue creciendo en el lugar, luego que la Intendencia metropolitana decretara el desalojo de los pobladores debido a “razones humanitarias”, argumentando el riesgo que corrían con la crecida de las aguas producto de la intensa lluvia, sin embargo, los deudores habitacionales habían asegurado que resistirían hasta el final.
Pero el riesgo para los manifestantes era inminente frente al rápido aumento del caudal producto de la lluvia y de que se abrieron las compuertas de los canales San Carlos y Las Perdices.
Todos los pobladores desalojados fueron detenidos y las personas que estaban en huelga de hambre fueron trasladadas a recintos asistenciales.
