Existe un abismo entre la popularidad del presidente y el respaldo a sus iniciativas, pues aunque Obama aún no presenta resultados concretos, las personas todavía tienen alguna fe en su dirección, descubrió el sondeo.
Con un aprobación del 63 por ciento, el gobernante tiene su principal bastión entre los electores de su partido y los independientes, pero pierde cada vez más terreno entre los republicanos.
En las filas opositoras le tienen un 23 por ciento de estima, en contraste con el 44 por ciento arrojado por una encuesta similar efectuada en febrero último, lo cual tributa a una política sectarista.
La votación arrojó un apoyo del 59 por ciento a la forma como Obama se proyecta hacia el extranjero, y que pese a las críticas del ex vicepresidente Richard Cheney, un 57 por ciento aprueba su gestión contra el terrorismo.
