“Voy a salir de todas maneras en el momento que tenga todo tranquilizado, en las próximas semanas. Quiero estabilidad y siento mucho cariño por el presidente Alan García, no me voy por el capricho del señor Humala y de unos radicalotes”, dijo Simon.
También se declaró dispuesto a rendir cuentas ante el Congreso -donde es objeto de duras críticas- sobre su actuación en el conflicto, que comenzó a destrabarse ayer al anunciar el gobierno que acepta las demandas de los nativos.
En el Poder Legislativo, diversas fuerzas demandaron el relevo de todo el gabinete ministerial, porque sus integrantes tienen “las manos manchadas de sangre”, según el nacionalista Isaac Mekler.
Cuestionó en especial a los ministros del Interior, Mercedes Cabanillas; Defensa, Ántero Flores-Aráoz, y Comercio Exterior, Mercedes Aráoz.
Los dos primeros son cuestionados por la represión y la tercera por defender los decretos rechazados en aras del tratado de libre comercio (TLC) con Estados Unidos.
“Si tienen dignidad deben irse”, agregó Mekler, quien subrayó que no es suficiente la salida de Simon.
De acuerdo con el congresista Hildebrando Tapia, del grupo conservador Unidad Nacional, el gabinete debe ser dado de baja por haber esperado hasta que se desate la violencia para reaccionar a la protesta selvática.
Según Tapia, el nuevo equipo de ministros debe ser técnico e independiente (ajeno al gobernante Partido Aprista), para “oxigenar al gobierno” tras la desgastante crisis que, según diversos análisis, puso en duda su continuidad.
El ministro del Ambiente, Antonio Brack, declinó comentar la anunciada dimisión de Simon y dijo que de ninguna manera piensa irse, aunque si él renuncia arrastra a todo el gabinete, según la legislación vigente.
Simon defendió por otra parte la decisión del Ejecutivo de ceder a las demandas indígenas, en aras de la paz y argumentó que tal actitud no debilita al gobierno, enfrentado a una supuesta conspiración desestabilizadora para derrocarlo.
Aseguró que el empeño continua a cargo de “algunos frentes ultraradicales” que preparan una nueva ofensiva para el próximo 24 de junio, Día del Campesino.
