Hoy los pobres de Chile pueden informarse más que antes. Se dan una vuelta por un sitio de Internet y notan al vuelo que los candidatos a la presidencia los quieren vacunar. Tiempos de pobres modernos: el vulgos de la época pasada se informaba gracias al vecino de su casa que le prestaba el “Clarin”.
Recuerdo que en Arica, poco años atrás, en el mercado de la ciudad, un hombre humilde, que estaba almorzando a mi lado, leía con interés un diario ordi. Le pregunté si no perdía el apetito al leer tanta basura. El hombre me miró y me dijo: “el diario del pueblo, caballero, no es basura”. Pedí disculpas. El diario era la “Cuarta”. Luego de haber terminado con mi almuerzo, el hombre, preocupado, me pregunta si yo era momio. Me dio pena. No tuve el humor de otras veces. Podría haberle dicho que todos los seres humanos podemos ser momios. Deseaba decirle que todos los seres humanos, si tienen raja, pueden ser embalsamados y, en un par de miles de años, podrían ser presentados en lo museos como momias. Tuve tantas cosas en la mente. El hombre y sus manos arrugadas, el hombre y su mirada convencida, el hombre y su intelecto de pueblo, pues, tiene sus fallas.
Le dije que yo era un exiliado. “ ¿Exiliado cuico?”. Cierto, no pude conversar con el hombre. Se había ofendido con eso “de lectura basura”. Hoy se repite todo el ajetreo con Sebastián Bowen. Reparte “lectura basura”. Un programa que no cambia nada. No hay ideas para llevar a Chile a un proceso nuevo; no hay charlas sobre la constitución fascistas; no hay autocriticas; todo será paraíso, caballeros.
Al pueblo le importa un pepino si Frei haya amarrado a los alcaldes, diputados y senadores, para que tengan un papel activo en la campaña.
Las promesas de Frei son charchas. Anda ofreciendo puentes. Es para caerse de la cama, caballero. Se vive en los años 80. No hay cultura. Todo se censura o encarcela si se denuncia la represión. Los discursos de los candidatos no hablan de “presos politicos”, no hablan de mapuches, no hablan de la miseria ni de corruptos. Da pena nombrar la concertación porque es como grasa de carreta en el cerebro. Esperamos que las elecciones las gane “el más mejol” y podamos leer programas decentes y diarios del pueblo.
Godosky
