La autoridades francesas aseguraron este miércoles que el avión de Air France desaparecido este lunes en el océano Atlántico, no tenía problemas técnicos antes de despegar de Río de Janeiro rumbo a París, por lo que la hipótesis del mal tiempo empieza a tomar fuerza. La Oficina de Investigaciones y Análisis (BEA, por sus siglas en francés) comunicó, en una conferencia de prensa celebrada cerca del aeropuerto de Roissy Charles de Gaulle, que “ningún elemento lleva a pensar que el avión tenía un problema antes de partir de Río”. Asimismo anunció que a finales de junio intentarán publicar un primer informe sobre lo sucedido.
Sin embargo, adelantaron que no son muy optimistas en cuanto a la recuperación de las cajas negras del avión por el lugar en el que pudo caer el avión, una zona del Atlántico de gran profundidad y de difícil acceso. En la jornada de este miércoles, se informó que la fiscalía de París se hará cargo de la investigación sobre la desaparición del Airbus 330 luego de que la fiscalía de Bobigny, afueras de París, se declarara incompetente, porque ninguno de los pasajeros tenía residencia legal en esta jurisdicción. Entre tanto aviones de Brasil, Francia y Estados Unidos despegaron este miércoles de la base de Natal (Rio Grande do Norte, nordeste), para continuar con las labores de búsqueda de restos de la nave. “Tres aviones Hércules de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB), un avión Falcon 50 de Francia y una aeronave P-3 Orion de Estados Unidos despegaron esta madrugada de la base de Natal (Rio Grande do Norte, nordeste) para retomar las búsquedas por restos en alto mar”, dijo un vocero. En la tarde del martes, el ministro brasileño de Defensa, Nelson Jobim, había anunciado que aviones de la FAB detectaron en alto mar una franja de cinco kilómetros de extensión con restos de una aeronave, y que ya no restaban dudas que pertenecían al avión de Air France desaparecido.
