La gobernanza, según Pierre Calame, es el arte de las sociedades de manejarse ellas mismas, construyendo sus aparatos de control social, de pensamiento, con las instituciones pertinentes que permiten su supervivencia en plazos considerables de tiempo.
Para el autor se trata de un cambio de óptica porque se está frente a “un arte de la ejecución” antes que de una ciencia y este arte tiene una conexión central con la ética, entendida desde la perspectiva de centrarse en los fines últimos que se busca alcanzar, por sobre los medios, sin este principio no hay ni existe gobernanza pacífica -y mucho menos- una democracia creíble, se rompe entonces con uno de los fundamentos del Estado moderno, establecidos en “El príncipe” de Maquiavelo, entender el arte de gobernar como una disciplina distinta y distante de la ética.
Se está frente a una nueva época, donde la comunidad social y la comunidad política a escala mundial, se encuentran afectadas por los mismos problemas y temores, los grados de interconexión son escalofriantes, un virus que aparece de modo extraño en México, recorre con una rapidez descomunal grandes distancias. Un país pequeño y ubicado en el final del mundo como Chile, no escapa al fenómeno pandémico y se ubica en el sitial de los más afectados, del mismo modo, tampoco puede sortear los efectos de la crisis económica global, ni del cambio climático.
La especulación, nos conduce a una nexo poderoso entre unidad y diversidad, la multiplicidad de experiencias se acumula al alero de ciertos principios rectores; donde se reinventa nuevamente el lenguaje, bajo el precepto de “subsidiariedad activa” centrada en el procedimiento de las soluciones a los problemas y no en los grandes modelos, llegando por medio del diálogo social a resultados convenientes.
Responder a las especificidades, dentro de un marco de problemas comunes, sería el gran logro de esta nueva manera de concebir la convivencia ciudadana.
Hay preguntas que el texto deja en el aire, porque evidentemente, los problemas globales han afectado las construcciones políticas surgidas en el siglo XIX.
Sin embargo, el logro de soluciones pertinentes, tiene un parecido muy grande a lo que conocimos en los primeros años de los gobiernos concertacionistas, bajo el concepto de “en la medida de lo posible”, sobre todo porque esta especie de nuevo “pacto social global” no reconoce ni asume la tremenda deuda del primer mundo con los países devastados, en sus recursos naturales y humanos.
Guarda silencio, frente a las nuevas formas de colonización implantada en América Latina y el tercer mundo donde la mayoría de los servicios esenciales y recursos naturales (luz, agua, comunicaciones, minas de diversos tipos) han sido traspasado a grandes conglomerados transnacionales.
Este nuevo pacto supone una relación entre iguales, pero la ficción es más débil que la realidad, para el autor, el esfuerzo inmediato es lograr una serie de principios de comportamiento porque sin ellos la propuesta es inviable.
La Comunidad Económica Europea, su proceso de construcción, su sentido de desprendimiento a favor de la construcción comunitaria, es el espacio desde donde nace esta reflexión, que tiene como aporte, cuestionar lo existente desde una mirada humanista y ecológica.
Hacia una revolución de la gobernanza
Reinventar la democracia
Pierre Calame
Lom Ediciones Mayo 2009
