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Agosto 18, 2026

Defensa de la raja

No…..no es un error de tipeo..son consideraciones sobre la vulva en cuanto sus relaciones psicopolíticas.  El comentario de Luis Casado que bajo el título FDR, referido a una intervención en Conupia de Maria Olivia Recart, Subsecretaria de Hacienda, del 19 reciente, me reactivó una inquietud dormida, el desafío a un enigma aun para mi indescifrable…ambos me acompañan  desde mi regreso a Chile en 1987.

En esa fecha constaté como la palabra Raja  se pronunciaba con desenfadada profusión en las capas clasemedieras, aunque limitada a los escenarios privados y en coloquiales diálogos. Habían de transcurrir 22 años para que  la puerta dorada  que accede al ámbito público le accediera el paso, mérito que hay que reconocerle a María Olivia, escudera del Ministro del Hambre, según nos informa Lucho Casado, testigo presencial del acontecimiento y auditor privilegiado de la señalada prosodia. Ahora, y regresando a mis cuitas, hasta el 73 la raja, expresión popular de la vulva que nos viene de la hispanidad (hendidura), poseía una carga positiva…”ésta mina es la raja”, “¿escuchaste a Serrat ?.. la raja”  y similares.
 
A todos, hombres y mujeres nos parecía bien, natural y adecuado que para definir lo colosalmente bello, lo magnetizantemente estético de un personaje o de sus creaciones se utilizara como referente a los órganos sexuales externos femeninos. Un gran acierto del genio plebeyo que no dejaba lugar a equívocos, así como la grandeza de un  sacro Requiem se asimila a una  “música  celestial”. Y aunque el origen del deseo esté en la mente, y sea por tanto multifactorial, sin duda que la visión directa de la vulva o su evocación, es un espectáculo estéticamente sublime amén de trasmitir con halo oracular que  “la alegría ya llegó”.
 
A contrario sensu, la expresión Care Raja  confina a  nuestro personaje anatómico en las comarcas del cinismo, infiriendo a la mujer una injuria tan gratuita como devastadora. Define a la vulva, puerta de entrada  a los Jardines de Vichnú para nosotros y  pórtico de salida del más noble de sus productos, como sinónimo de una efigie inánime, paradigma de la anestesia ética, cumbre de la sinvergüenzura en términos concretos.
 
Ningún hombre por misógino que fuera había osado agraviarla tanto a la Mujer..Tal vez sólo Otto Weinerger quien sostiene en su libro “Sexo y Carácter” que a la  llamada “envidia penis” de los psicoanalistas ortodoxos se unía la fealdad de la vulva, generando un soterrado resentimiento de las feministas. Sabemos por cierto  que ello fue sólo el  desvarío de un filósofo precoz y suicida, probablemente un homosexual reprimido.
 
Pero en el peor de los casos, sólo encontró a la vulva “fea”. No llegó como la Sra. Recart al extremo de ofender a las mujeres homologándola  al rostro  de alguien que engaña al Fisco omitiendo la religiosa cancelación de  sus impuestos.
 
¿Que habrá impulsado a la Sra. Subsecretaria a proferir éste ex abrupto? Posiblemente demostrar su militancia en la “modernidad”, consciente que  los medios la califican siempre como personaje conservador y de bajo perfil. O bien ..el temor de Expansiva  a que se reduzca la recaudación de los fondos con que se esquilma a los contribuyentes de la clase media, a objeto de financiar la política meramente caritativa hacia los pobres que inspira al autodenominado “progresismo “.
 
Fuese cual fuese la causa creo que las compañeras que han dirigido sus críticas a Luis Casado por su sutil ironía del “bordado”, deben ser consecuentes con su antimachismo aguerrido y exigir que la Sra. Recart dé explicaciones públicas por injuriar a las mujeres de éste país al homologar la fluorescente belleza de los genitales femeninos visibles con la facies siniestra de un delincuente tributario
 
Dr. Víctor Barberis Yori