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Agosto 18, 2026

¿Cuánto cuesta y cuanto es el descuento? ¿Ah?

Desde el inicio de la crisis financiera papaíto Luis se ha esforzado por aclararle al personal dos o tres cosillas esenciales para que este exija un beso antes de perder, -una vez más-, el invicto. Por eso de que nadie debiese osar hacerte mujer sin previamente darte un besito, ya tú sabes, un poco de ternura en este mundo de brutos no le hace mal a nadie. La primera tiene que ver con la duración de la crisis, que servidor ve larga, larga, como un lunes sin pan.

Te recuerdo que Patrick Artus, gran “experto” ante el Eterno, dio por terminada la crisis en el mes de abril de 2008, lo que tal vez explique los catastróficos resultados de Natixis, banco del cual Patrick es el  director de estudios.
 
Un par de enteraíllos del imperio discurrió sabiamente de si esta crisis es del tipo “V” (un bajón y una subida), de  la variante “U” (un bajón que se mantiene por algún tiempo y luego un remonte) o bien de la espeluznante forma en “L”, o sea un bajón y olvídame, si no logras soportarlo haz lo que no hizo Bernard Madoff, abre la ventana y tírate desde el 25° piso. Sin parapente.
 
La reactivación que te prometieron para este trimestre desapareció en combate, -missing-, algún caradura anuncia que en el segundo trimestre la rompemos, ¡ya me dirás tú!, y los más seriecitos, no digo serios, se rajan con previsiones que dicen que a fines del 2010 vas a ver lo que vas a ver, cómprate una sillita confortable y espera, sin retener la respiración, uno nunca sabe.
 
La segunda tiene que ver con lo que se va a perder, o dicho de otra manera el monto de lo que tendremos que pagar, no aprietes las nalgas porque no sirve de nada, firma aquí y calla.
 
Mi esfínter anal me hizo saber desde el principio que los montos llegarían a ser extravagantes. A fines del 2007 hubo quién habló de 300 a 400 mil millones de dólares y recibió una hostia que le hizo callar, y el consejo amigable de cerrar el tarro.
 
A lo largo del 2008 ya era claro que se llegaría al billón de dólares de pérdidas y se escucharon comentarios de una vibrante originalidad de tipo “todo va bien”, “no hay de qué preocuparse”, “aquí no hay ni habrá ninguna crisis”, “tenemos la economía blindada”, “cuando baje la marea se verá quién tenía el traje de baño puesto” y otras tan dicharacheras como las que te cuento.
 
Algo más tarde las declaraciones cambiaron y de las “turbulencias” de Velasco pasamos al “vendaval” de Bachelet, mientras el monto de las pérdidas provocó exclamaciones de tipo “coño no jodas”, “no puede ser tanto”, “¡como lo oyes!”, “¿es acabo de mundo?”, “nos la van a endiñar las almejas”, y así.
 
Para este pechito estaba claro que si los montos de las “innovaciones financieras” que se la ponen morcillona a Ben Bernanke alcanzaban los U$ 680 billones, frente a un PIB mundial que no supera los U$ 45 billones, alguien estaba escondiendo la pelota.
 
En estos días el FMI suelta el doblado y, -para utilizar una palabrita propia a la Lingua Comoediae Chilensis-, se “sincera” contándonos que las pérdidas ya superan los 4 billones de dólares, o sea un tercio del PIB de los EEUU.
 
El FMI llegó a la simpática cifra sumando las pérdidas ligadas a la depreciación de activos financieros de los EEUU (U$ 2,7 billones), europeos (U$ 1,2 billones) y japoneses (0,15 billones).
 
Para que veas la exactitud de los cálculos del FMI baste con decirte que la estimación precedente era de apenas U$ 1,40 billones, o sea menos de la mitad de la cifra que el FMI anuncia ahora.

No obstante, visto que los bancos, -en un esfuerzo de “transparencia” que les honra-, aun esconden más de la mitad de los activos podridos que algún día tendrán que dar por perdidos, no te vamos a poder enviar la factura hasta más tarde.

 
Pero tú no te preocupes, todo va bien, ahora hay una ley sobre la “transparencia”, cualquiera de estos días te llamamos y te contamos lo que va a costar y cuanto es el descuento. En serio. La firme.
 

Escribe Luis CASADO – 21/04/2009