¡Humildad…,caramba!… Pienso en el sudor de Neruda, de Márquez, de Tolstoj, de Ricardo Pozas; pienso en la Apología de Sócrates y en la obra de Rojas, “Hijo de ladrón”; pienso en miles de autores que han pasado por mis pupilas… “¿Miles? Profesor cachiporra”. Eso me dijo el profe del taller literario. Repetí que mil libros leídos fueron mis primeras obras… de parvulario.
Eso se lo dije al profesor de un taller de literatura…
Y se lo dije en la cara pues.
Resultado: el profesor se fue a sentar a mi puesto y quedé de
maestro.
Claro… humildemente, porque no escribo como un Oscar Wilde… no, no, no…
Mi primera charla fue sobre un matrimonio chileno de la población la Legua. Ellos viven al día, cabros tienen hasta para tirarlos a la chuña y tienen, al mismo tiempo, grandes sueños…ósea, tener una bicicletita; si es posible con ruedas nuevas porque la población tiene sus calles llena de hoyos y deja los rayos de la bici más chuecos que peo (pedo para los pulcros) de culebra, y, en nombre de todas las virgencitas, conseguirse un permiso para poder vender ajos en las ferias libres de la ciudad.
Sueños de pobres…
Literatura para Chile y el mundo…,dije.
Sepulté a los escritores chilenos que inician sus cuentos con: “el coche de papá, el perfume caro de la mamá y los calzones rosados de la tía Pilar, cuyos cuadros fueron traídos de París”.
Tabula, diestro libro de la charla rara, es verdad.
Unos arriendan coches para llegar al local en que presentarán su libro. Otros, caen en las trampas de editores charlatanes que prometen el “Premio Nobel” pagado en letras; otros poetas caen en depresiones al ver en sus letras a Cristo jugando Golf y, otros, los más serios… porque hay gente seria.. no se inventan sucesos ya que, eso se ve en los sitios virtuales, los serios tienden a pavimentar un pasillo donde los tabuladores de charlas raras como yo no entramos ni con orden judicial a escribir un texto… El Mercurio y otros voceros del periodismo de la basura me han cerrado las puertas.
El tema no se enclaustrará hasta que del roble no salga el féretro de los peores charlistas de los sitios virtuales. El primero que debemos sepultar es al que escribe este artículo.
Sabemos que hay elites de pardos intelectuales que son como el tiempo o grito de de gremios nacidos para defender las bellas palabras. La rendija, obvio, soy siempre yo… que defiende la libertad de los libres pensadores… bueno, lo digo, me faltan dos muelas y un diente por no ocuparme en mis cosas; una muela la enterré en Antofagasta: el paco que me pegó el palo en la cara le va a dejar, a veces, sus florecitas del perdón. Las muelas, bueno, es historia larga y penosa. Eso dije antes que me expulsaran del taller de literatura… Queda una rendija de libertad, Chilenos…, grité antes de que me bañaran con docenas de troyanos mi Cumputer.
Godosky
