Se siente ruido y finalmente se abre la puerta de metal. Una empleada del supermercado saca un carro lleno de pollos, frutas, hortalizas, yogur y carne que deposita en los contenedores de la basura por ser alimentos vencidos de fecha y que por ley no se pueden seguir vender aunque aún puedan comerse.
Entre la gente se encuentran inmigrantes rumanos, latinos e indigentes españoles, para quienes esta comida es la única forma de garantizarse no morir de inanición. No hay mal rollo o peleas entre ellos. No se miran pero se ayudan y se reparten todo. Hay vergüenza, eso sí, cada vez que pasa algún ciudadano español que los mira de reojo y con un poco de asco por sacar la comida de los cubos de basura.
La verdad es que esta situación es ya una penosa realidad que se vive en las principales ciudades de España, como Madrid, Navarra, Bilbao, Valencia y Barcelona, de la cual se han hecho eco muchos medios de comunicación y que muestra a los niveles que esta llegando crisis económica en la península tras bajar el consumo interno (inflación esta en 1,1% y se augura una deflación), tener 4 millones de desempleados, especialmente por el hundimiento de la economía del ladrillo (construcción), y cerrarse a cal y canto los préstamos por parte de los bancos y cajas pese a que el gobierno entregó 39 mil millones de euros (deuda bancaria se estima en unos 800 mil millones).
Ahora que el seguro de desempleo esta agotándose para muchos de estos ‘parados’ la situación puede empeorar. Ya muchos latinoamericanos y rumanos, la población mayoritaria de europeos que viven España, están volviendo a sus países con el sistema de retorno (pasajes para volver al país de origen y pago del seguro en dos tiempos) que el gobierno socialista de Rodríguez Zapatero ha creado para liberarse de la críticas de la partido de derecha Partido Popular, quienes gritan que ya no caben tantos inmigrantes en la tierra de Cervantes.
Según datos de la oficina europea de estadísticas Eurostat, España es actualmente el país con más personas desempleadas en la Comunidad Europea, con una tasa de 12,8 por ciento.
Para muchos de los inmigrantes y españoles desempleados la búsqueda de alimentos en contenedores no responde sólo a un deseo de ahorrar dinero, sino que es un reflejo de que “la cosa esta muy mal y que ya no alcanza para nada”.
Largas colas en las Iglesias y en comedores sociales
En tanto, y puesto que el Estado Español ya no tiene mas herramientas para ayudar a la población en la situación económica actual, empiezan a aflorar organizaciones católicas, como Cáritas Diocesana, Ongs sociales que dan comida en la calle o la Cruz Roja que da techo a muchos afectados. Asimismo, los ayuntamientos y Consejerías de Inmigración y Servicio Social, tienen programas especiales con comida y alimentos a extranjeros que viven en condiciones de precariedad.
Además, como en situación de crisis el ingenio de agudiza, los inmigrantes recogen ropa que los españoles botan por que ya no están de moda pero que al final están en óptimas condiciones.
Silverio Agea, secretario general de Cáritas España, señaló a los medios de comunicación que tanto inmigrantes como españoles solicitan su ayuda y que una situación no se veía desde 1993. “El aumento de demanda con respecto al año pasado se sitúa en torno al 50 por ciento, tanto en inmigrantes como en españoles. Además, son cada vez más las personas que se acercan por primera vez a Cáritas, motivadas principalmente por el tema del paro, por ejemplo, empleados de la construcción”.
Según el diario de Navarra, la situación es penosa entre el colectivo rumano, quienes además deben acarrear la fama de ladrones por la llegada masiva de gitanos que roban en el metro y en los cajeros de las ciudades españolas.
“Sólo queremos trabajar. Me da vergüenza rebuscar entre la basura para vivir. Los niños se ríen de nosotros y la gente mayor nos mira con pena. Tenemos mujeres y niños que alimentar. Somos personas normales”, señaló Petre Soare.
Por su parte, los responsables de los establecimientos de alimentos a los que recurren inmigrantes y españoles para buscar comida, aseguran que cada vez se ve a gente bien vestida rebuscando en la basura. “Se sorprenderían con la gente que se pasa por estos lados. Muchos nos cuentan que el sueldo no les llega para comer ya que deben pagar la hipoteca o el colegio de los niños”, cuenta José, un empleado ecuatoriano.
En Barcelona, los reponedores de productos o las cajeras tras dejar el contenedor con la comida también entregan bolsas llenas de sandwiches o ensaladas para quienes les apetezca, lo que se ha transformado en una política del supermercado al ver lo difícil que se ha puesto la calle. La verdad es que unos minutos después de dejar el carro ya no queda ni rastro de nada. Los empleados del supermercado Caprabo dicen que viene gente de todas nacionalidad y pese a que hay peleas de vez en cuando, todos respetan el orden y son ordenados.
Por otra parte, ciertos restaurantes han empezado a dar menús gratis, una vez a la semana, a quienes muestren su cartilla del paro. Es el caso de la Taberna ‘Bocatín’, que entrega un menú en todos sus locales de España, que consiste en 2 bocatines con papa fritas y un refresco, y para cobrarlo es necesario presentar la tarjeta del Instituto Nacional de Empleo que así lo acredite y el carné de identidad.
“A algunos se les notaba que les daba apuro decir que estaban en paro, y la verdad es que da mucha pena, porque hay personas que ni te imaginas que puedan estar sin trabajo”, explicó Encarna, encargada del local del barrio universitario de Moncloa. Según la mujer el perfil de los que acuden cada semana es el de adultos de entre 40 y 50 años, preferentemente mujeres.
Cada vez más indigentes en la calle
También la dupla crisis y el invierno rudo que vive la península ha provocado que el número de personas sin hogar que han recurrido a las ayudas dispuestas por el Ayuntamiento de Madrid durante la recién finalizada Campaña del Frío aumentara un 37,68% respecto al año anterior, según informó el gobierno capitalino.
En total, 2.254 personas sin hogar acudieron a estos servicios, frente a las 1.635 de la campaña anterior, de las que dos tercios eran extranjeros, cada vez más numerosos en este tipo de dispositivos, y el perfil medio de estas personas continúa siendo el mismo: varón, solitario, extranjero, en la cuarentena, sin trabajo y duerme en las calles de la almendra central de la ciudad.
El invierno aún no se va pero se espera que cuando llegue el sol mejore la situación de los sin techo. Si bien muchos han adoptado este estilo de vida por situaciones dramáticas que le han sucedido durante su vida, otros han caído en la calle porque ya no tienen como pagar 300 euros por una habitación o porque ya no pueden hacer frente a la hipoteca de 1.000 euros que debe pagar al banco.
Ahora, el miedo asoma aún más en los ciudadanos europeos y en los inmigrantes. El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, vaticinó que la Seguridad Social registrará déficit este año 2009.
El supervisor bancario, afirmó que “el impacto de la crisis se ha dejado sentir en las cuentas de la Seguridad Social, de forma que se ha producido un rápido deterioro del superávit, que incluso podría desaparecer este año”.
Si bien el Gobierno prevé que la Seguridad Social en el 2009 tendrá un superávit del 0,2% del PIB, cualquier destrucción de empleo desequilibrará las finanzas.
El Fondo Monetario Internacional ya declaró que la crisis seguirá hasta el próximo año. Esperemos que se equivoque, lo análisis ya no importan a los desempleados, sólo quieren que esta pesadilla termine lo antes posible.
