Ahora queda la pregunta, ¿cómo reaccionarán otros países que todavía tienen casos de impunidad pendientes? Cualquier estado está en posición de hacer lo mismo que se hizo en Perú, en ejercicio del principio de jurisdicción universal. Y esto vale para quienes puedan haber ordenado, sido cómplices, tolerado o encubierto crímenes.
Siendo Chile el país que extraditó a Fujimori, pero con un legado de impunidad pendiente, el fallo contra Fujimori atrajo mucha especulación. No sólo porque fue un juicio histórico, sino porque si las causas que involucraban a Pinochet no se hubieran dilatado hasta su fallecimiento también podría haber tenido un juicio y estaríamos saludando a la justicia por un fallo de similar tamaño e importancia.
No existe certeza de que esto se hubiera cumplido, pero esto no quita que Chile aún puede hacer justicia por muchos de los crímenes pendientes que fueron cometidos durante la dictadura.
En la visita a Chile en 2008 de Irene Khan, Secretaria General de Amnistía Internacional, se señaló que el gobierno chileno todavía tiene un extenso legado de “asuntos por resolver” de la era del gobierno militar, arraigados en la influencia de las leyes y la cultura institucional que persiste en algunos sectores de los órganos del estado, y que pone serias trabas al cumplimiento de las normas internacionales de derechos humanos al que Chile aspira.
Hay que esperar que el juicio y la condena de Fujimori se conviertan en un ejemplo a seguir por todos los países que han tenido mandatarios que han violado los derechos humanos y que aquí en Chile también llegue la hora de la verdad y la justicia, terminando con la impunidad.
*Coordinadora de Prensa de Amnistía Internacional-Chile; colaboración especial para Clarín.cl
