Aznar presumía de ser amigo de Bush, aunque éste no supiera ni pronunciar bien su nombre. Ahora Zapatero presume de ser amigo de Obama y el contraste es más que evidente. Unos a favor de las guerras y los ataques, otros a favor de la paz y el entendimiento. Por fin, la política exterior española parece llegar a un nivel interesante.
Dañada por toda la época Aznar, la imagen de España en el exterior podría ahora recuperar el altísimo nivel que adquirió en la época González. Quizá sea la oportunidad que el proyecto de la unión de civilizaciones estaba esperando, proyecto que bien encaminado podría crear los puentes tan necesarios entre el mundo musulmán y occidente.
La reunión que mantuvieron Obama y Zapatero, más larga de lo esperado y por lo visto, bastante positiva, ha fomentado todo tipo de especulaciones y comentarios más cercanos al chisme que a la noticia, más cercanos quizá, a la prensa rosa, experta en idilios, noviazgos y amoríos… de manera simbólica, me refiero.
Por desgracia Zapatero no ha tenido mucha suerte o más bien, no ha logrado el empuje, no ha logrado captar la atención necesaria para colocarse entre los pesos pesados de la diplomacia internacional. Sus miras están en desproporción con su carisma, con su imagen, más tirando hacia el cervatillo débil e inocente que al poderoso tigre. ¿Es una imagen real? No creo. Posiblemente una gran parte sea pose, fachada con vistas a las elecciones, al igual que su gran pasión por el entendimiento. Recuerdo cuando una cámara despistada y un micrófono abierto al final de un programa de televisión, captaron un ángulo de la realidad de forma inesperada; Zapatero diciéndo que “había que generar crispación”. Está claro que un angelito, no es.
De Obama, por alguna razón, tampoco me creo todas las bondades que predican sus seguidores. Ver para creer. Pero entre que son peras o manzanas, España ya está en la lista de invitados, ya es “amiga” de EEUU, ya es parte de este dream-team que quiere llevarnos al futuro, un futuro más ecologista, más brillante, más pacífico… aún no sabemos si con crisis o sin ella, pero distinto a la que se pintaba hace apenas un año, lleno de guerras y de odios.
Obama intuye que Zapatero podrá ser más manejable y por lo tanto, un aliado más fiable que Sarcozy (por ejemplo) que parece querer competir con los EEUU por el protagonismo internacional, o que Berlusconi, cuyo ego es incompatible con cualquier otro presidente de cualquier otra nación. El idilio ne es del todo desinteresado y responde sin duda a los planes que ambos tienen en mente.
Hay algo en la candidez aparente de Zapatero que posiblemente le acerquen más a la Casa Blanca que al resto de Europa. Obama necesita un amigo europeo, alguien que no se mida, que no necesite zapatos con alzas a la hora de la foto, alguien que no se acompleje. EEUU necesita ahora más que nunca un amigo de este lado del charco y parece ser que ya lo ha encontrado.
Suerte insólita la de Zapatero al ser perdonado por los desplantes que hizo a las barras y estrellas, bandera que no era ni es representativa de Bush, si no del pueblo americano, que ha sido capaz de olvidar lo que para ellos siempre ha sido imperdonable. Borrón y cuenta nueva, parece ser el mensaje de la política exterior de Obama, con lo que se abren infinidad de posibilidades.
Esperemos que esta pasión, encendida en Praga, dure mucho y de buenos frutos.