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Agosto 18, 2026

Una copla y un perro de Peluche

Cierto, Luli, que Kattya Rojas, la niña que perdió un ojo a causa de un disparo de Carabineros de Chile, se escribe en la historia de la Concertación como una nueva víctima de la represión. Las declaraciones, sean ellas directas del gobierno o de carabineros, no cambian la vida de la niña. Triste recuerdo para un pueblo que creyó en los ex camaradas de ayer.

No podemos vivir toda una vida con una justicia más parecida a una patita de cueca. Se acabó la rima entre el pueblo y la concertación: A la cresta las coplas y los octosílabos de un sistema compuesto de injusticias sociales. Es hora de ir cambiando las estrofas. La guía de un pueblo no puede caer en versos baratos y regalos ridículos. El afecto demostrado por el general de Carabineros, don, Eduardo Gordon, no es ni una sílaba de “mea culpa”.
 
Es hora de ir pagando los daños que causa la represión contra un pueblo que usa el derecho a manifestar: En el caso de Kattya, la ley debe curar los intereses de la afectada.

No es que andemos pidiendo medallas para las “Víctimas de la Concertación”, sino que se hace necesario un sueldo de invalidez. Son pasos que el Estado da cuando se trata de un funcionario de la república; pues ahora, es el  “tiki tiki tik ” del pueblo.
 
Cierto que con el peluche obsequiado por Carabineros de Chile a la niña baleada dan arcadas. Desde consultas con abogados amigos, hasta con otros conocidos de un departamento de invalidez, he podido llegar a la conclusión que la niña no debe aceptar una indemnización sino exigir un sueldo de invalidez.
 
La llamada indemnización puede ser un par de lucas… el sueldo garantiza la estabilidad del futuro de la niña.

Carabineros de Chile obedece al Estado. De tal forma, el Estado toma el problema y lo soluciona. Esperamos que lo haga antes que desaparezca la concertación porque sino los nuevos gobernantes de la patria se irán por las ramas diciendo que ellos no pagan el pato de otros.
 
En fin, Luli, la vida en Chile es como una cueca… el pañuelo se usa, cierto, con una diferencia, no para bailar sino que para secar las lágrimas de un pueblo que está quedando sin ojos.
 
Godosky