Santiago.- Para homenajear a la mujer durante el mes de marzo se realizaron cientos de actividades culturales, sociales, políticas para poner la atención en la mujer y en su rol en la sociedad. Entre ellas, destaca la exposición de retratos femeninos que se inauguró en el Museo de Artes Decorativas (MAD) a comienzos de mes y en la cual, el visitante podrá apreciar obras de importantes pintores europeos que no se exhiben desde hace diez años en las salas del museo.
La primera definición de retrato que podemos hacer, es aquella que se refiere a que el retrato es una representación plástica de una persona y a imitación de la misma. Se pretende mostrar la semejanza, personalidad e incluso el estado de ánimo de la persona. Por esta razón, un retrato es una imagen compuesta de la persona en una posición quieta. Los retratos cumplen diferentes funciones. Los retratos suelen ser símbolos del Estado o de culto a la personalidad o bien, pueden ser vistos como la voluntad de perpetuar el recuerdo de una persona y de crear una imagen histórica del retratado. Los primeros retratos se pueden apreciar en las monedas que los reyes persas acuñaban y la costumbre de la efigie en medallón, fue inaugurada por Pisanello en 1439.
En cierto sentido, el retrato limita las posibilidades creativas del artista, al tratar de mantener el parecido con el sujeto del natural: quizá por esto algunos artistas no se adaptaron a practicar el retrato pero, en realidad, el retrato no podría considerarse una mera reproducción mecánica de los rasgos (como una máscara de cera modelada sobre el rostro o una impresión fotográfica), sino que entra en juego, para definirse como tal, la sensibilidad del artista, que interpreta los rasgos según su gusto y las características del arte del tiempo en que opera. Los retratos de mujeres, pocas veces las muestran en espacios públicos, siempre la muestran en ámbitos más privados e íntimos dando a conocer los roles que debe aceptar o rechazar, siempre haciendo énfasis en la elegancia, finura, prestancia o refinamiento de mujeres de la alta sociedad o también a mujeres anónimas en su entorno cotidiano.
Los cuadros presentados en el MAD, mantienen esa línea como un refinado homenaje a las mujeres que de a poco han ido saliendo de la intimidad para instalarse en otros espacios, entregando en ellos su inteligencia, su ternura, su refinamiento y su capacidad. La muestra del MAD, aunque muy acotada en cantidad de retratos, es un viaje en el tiempo donde se puede apreciar la evolución de la mujer desde que usaba corpiños hasta su liberación de ellos como un símbolo de su cambio, de cómo poco a poco han ido ganando una posición pública y como los artistas dan cuenta de ello.
LORETO SOLER.
