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Agosto 18, 2026

América Latina, la derecha y sus fraudes

Con el triunfo de Mauricio Funes, candidato del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional en El Salvador, son pocos los países de América Latina que van quedando con gobiernos de derecha. Y  tres de ellos, tal vez más importantes, accedieron al poder con algún tipo de fraude. Me refiero a México, Colombia y Chile.

El caso de México es bastante conocido, pues la polémica desatada después de la elección del actual mandatario Felipe Calderón, el 2 de julio de 2006, acaparó las portadas de diarios y revistas de todo el continente. El candidato derrotado Andrés Manuel López Obrador, jamás ha reconocido el triunfo  de Calderón acusando al gobierno de Vicente Fox de cometer un tremendo fraude  en las elecciones.

Este tipo de fraude corresponde a la categoría  del denominado “fraude electoral”.

El caso de Colombia es bastante atípico, como todas las acciones del gobierno de Álvaro Uribe, por lo demás. El actual presidente de Colombia fue reelegido en 2006 (su  segundo mandato expira en 2010), gracias a una enmienda a la Constitución patrocinada por el ejecutivo que permitiría la reelección para el período inmediato siguiente. Esto no tendría nada de excepcional si no fuera porque el voto que faltaba para destrabar el empate en el Congreso, que impedía, hasta ese momento, la aprobación de la enmienda, fue conseguido a través del soborno a la diputada Yidis Medina (uribista) que se mostraba reacia, en una primera instancia, a aprobar la dichosa enmienda.

Después de un  tiempo, la ahora ex diputada Medina se entregó a la justicia y reconoció haber sido sobornada por altos personeros del gobierno de Uribe, y mandatados por éste, para cambiar su votación inicial por un voto aprobatorio de la enmienda.

Un cable de la agencia IPS fechado el 2 de julio de 2008 en Bogotá, anticipaba la nueva polémica (la enésima) entre la Corte Suprema de Justicia y el flamante presidente de Colombia, Álvaro Uribe:

“A la misma hora en que el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, recibía en el norte del país al precandidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos, John McCain, la Corte Suprema de Justicia emitía un comunicado exhortando al gobierno a “respetar y acatar las decisiones de los tribunales”.

Y más adelante, el cable reproducía textualmente “Cualquier incidencia indebida resquebraja y desquicia el estado social y democrático de derecho”, advirtieron los magistrados.

Y continúa el mencionado cable: “El fallo que molestó a Uribe establece que “la iniciativa de enmienda constitucional se obtuvo a partir de acciones delictivas” (el subrayado es nuestro).

Esta especie de fraude corresponde a la categoría del denominado “fraude por soborno o cohecho”.

Que conste que sobre el presidente Uribe, y de acuerdo al título de esta nota, sólo me he referido al caso mencionado, pues todos sus atropellos a los derechos humanos y a la democracia darían para un compendio de varios tomos.

En todo caso, dirán ustedes amigos lectores, lo que pasa en Colombia es asunto de los hermanos colombianos.  De acuerdo, pero no podemos olvidar que nuestro flamante candidato de la derecha, Sebastián Piñera es el más grande admirador  de que se tenga noticia en toda la comarca latinoamericana, del presidente Álvaro Uribe y de  todas sus brillantes acciones (como la de invadir territorio extranjero, por ejemplo).

Además viaja a Colombia con sus acólitos para pedirle sus sabios consejos por si, en una de esas, llega a la presidencia de Chile. ¿Aplicará los mismos métodos de Uribe el señor Piñera? Antecedentes no faltan, ¿no es cierto senadora Evelyn Matthei?

Por último está el caso de Chile. El fraude cometido por el gobierno de la presidenta Bachelet es más o  menos grave que los anteriores, dependiendo del cristal con que se mire.

Los ciudadanos que votaron por la actual presidenta de Chile, lo hicieron llevados por la ilusión de las propuestas de campaña: que el gobierno ciudadano, que estoy contigo, que nadie se repetirá el plato, que la paridad de hombres y mujeres en el gabinete, que la mirada de mujer, que la cacha de la espada y que la pata de la guagua y que todo lo demás. Por último, que ahora sí llegaba un socialista al poder, después del  engaño del mejor gobierno de derecha que ha tenido nuestro país, el de don Ricardo Lagos Escobar.

Este tipo de fraude es el que corresponde al denominado “fraude ideológico”.

Es sumamente grave, pues sus consecuencias recaen en más de la mitad de los ciudadanos del país, que son aquellos que concurrieron con su voto a elegirla para el alto cargo que hoy detenta.