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Agosto 18, 2026

Inflexiones

1/Si se dejan atrás ideologismos y se acepta la desertificada tierra del realismo, se deben recuperar los datos que las situaciones aportan para desentrañarles el mapeo de las fuerzas sociales de un momento histórico determinado.
2/ El recientemente fallecido sociólogo Antonio Cortés Terzi cuando dejó atrás sus ilusiones sobre la aparente sinonimia entre las condiciones de intelectual-orgánico-de-izquierda con las de militante-del-partido-socialista y el compromiso concertacionista que las regiría, traslució en varias columnas un cierto temor a que el destino de los gobiernos postdictatoriales se haya desarrollado hacia rumbos que hagan necesaria una nueva “reflexión sobre la derrota”. 

El gramsciano Cortés Terzi, indicó que las posibilidades de vencer a Piñera estaban dadas por la capacidad que tuvieran las fuerzas democráticas y progresistas de proponer un programa político al país que estuviera centrado en reequilibrar las correlación de fuerzas de nuestra sociedad hacia la democratización de la economía en su conjunto y no sólo del consumo.

3/         ¿Qué nombre filosófico podrá dársele al postneoliberalismo? La posmodernidad y su idea de americanización  de la lógica cultural del tardocapitalismo debía ser entendida por la exportación globalizada desde la lengua inglesa del concepto proveniente de la pareja “make-sense”, es decir de la muy reformista noción que indica que el sentido se construye. De allí proviene también la organización familiar de la expresión “me hace sentido…”, tan usada entre los expertos.  
4/         Cuando enfrentamos una crisis-sin-sentido, recordamos que la construcción tecnocrática del sentido, que esa americanización implica, nos ha hecho olvidar otras fórmulas más participativas de construcción social del sentido (ya sea en su variable democrática, popular, humanista, cristiana o socialista, etc.) que aprovechan mejor la verdadera diversidad, esa que se asienta en lo local, cotidiano y contingente.

5/         Lo raro de la situación actual es que se percibe a Piñera como “el más probable ganador”, en circunstancias que la “lógica”, si es que algo como éso existe en realidad, apunta a que si la derecha no ha ganado una elección presidencial desde 1962 (hace 48 años!) no lo haga ahora, en medio de una crisis económica, menos aún cuando llevan el mismo período de tiempo sosteniendo invariablemente que “el estado es el problema” y que son los empresarios quienes los resuelven. Si algo se puede afirmar categóricamente en torno a la crisis es que no se ha producido por exceso de intervención o planificación centralizada de la economía. ¿Por qué tendría que hacerles-sentido a los votantes que un “exitoso empresario” podría dirigir al estado hacia una más abultada regulación, y eventual intervención, de la economía?

6/         En el debate de ideas, todas son posibles de ser enunciadas, pero depende de la correlación de fuerzas sociales cuáles de ellas pueden ser hegemónicas. Una antigua regla cartesiana señala que una de las mejores fórmulas para  que la idea que se sustenta adquiera esa condición dominante es mantenerla firme e invariable ante los argumentos contrarios. Pero, y es lo especial de la situación actual, esa defensa totalitaria de la fe en la perfección del mercado para asignar los recursos como la verdadera naturaleza de la economía que la derecha ha practicado es reemplazada por el desesperado grito: socorro, que el estado me salve, por favor!  

7/         Quizás no sea el tiempo de sacar conclusiones apresuradas, pero no es demasiado presuntuoso señalar que la derecha en la fusión piñerista de sus brazos político y empresarial ha perdido su principal capital político, esto es, su coherencia discursiva. Una fuerza social no puede aspirar a la hegemonía política si está dando un giro completo a su propuesta, porque además de perder algo de su identidad se está confesando que ese credo no era toda la verdad, o la menos no la única verdad.

8/         Una emblemática senadora-economista-de-derecha consultada por el llamado a intervención estatal de la empresas deprimidas que ha efectuado la Democracia Cristiana sostuvo que no tenía ningún inconveniente con la medida, que estaba debidamente contemplada en el ordenamiento jurídico vigente, incluso ilustró la existencia de una facultad legal para que los Superintendentes remuevan gerentes de compañías fiscalizadas, si fuese necesario. Su crítica a la medida no pasaba por el tinte “estatista” de la solución, si no por los sujetos que la implementarían, su crítica dejaban la tierra conceptual de los argumentos ad-rem, para pasar a la esgrima de el ataque ad-hominen.

9/         La derecha en todas sus versiones (política, económica, académica y sus fusiones tecnocráticas) siempre tiene un desfase con la realidad: su candidato será un empresario en tiempos en que al empresariado le tocará “bailar con la fea”, en vez de tener un cruzado que pueda amplificar la crítica al corrupcionaje; busca que se apliquen salvavidas estatales cuando el resultado contable de los ejercicios de las principales compañías les arrojó ganancias promedios de 8% en el año 2008; y busca desacreditar el populismo, cuando un importante empresario español afirma que: “En menos de un año es probable que la banca mundial esté parcialmente nacionalizada”.

10/       El problema de la derecha es que siempre supone que el estatismo es obra del “enemigo interno”, de una fuerza exterior o de sectores subalternos que son influenciados por esas fuerzas para exigir la intervención estatal. La historia reciente de nuestro país puede demostrar fácilmente que el estatismo no es producto de los deseos o intenciones de sectores políticos concretos, si no que es el resultado “natural” de los graves costos sociales que genera el capitalismo en sus fases de descontrol.

11/       La CORFO no se hizo cargo de la dirección económica de nuestro país porque haya sido impulsada por la exaltación política del momento, si no como una necesaria respuesta de un estado-nación a los efectos más agudos de Crack de 1929. La intervención de la economía por el estado es una reacción necesaria al colapso crítico y cíclico del capitalismo, donde las expectativas generadas por los dominadores de la enajenación humana choca con la realidad de una economía recesiva, un panorama laboral marcado por un desempleo superior al 10% dentro de contexto de inflexiones paradigmáticas producto de una creciente incertidumbre energética y ambiental.

12/       Falló el modelo de economía simplemente laborista, con su voluntad de beneficiar socialmente a la fuerza de trabajo en el vigilado espacio de la producción, la tecnocracia  (¿de izquierda?) olvidó que los trabajadores eran consumidores de sus productos, función para la cual requerían una necesaria participación democrática en la definición de las necesidades. El mismo mal aqueja a la hegemonía neoliberal, que centró su énfasis en la soberanía del consumidor hasta niveles de máxima incertidumbre acerca de su sostenibilidad. En términos sencillos: si el “Socialismo Real” de derrumbó por maltratar al consumidor en beneficio del trabajador, el “Capitalismo Real” se está desplomando por lo contrario.

Nota aparte:      Es interesante observar que los términos involucrados en estos procesos están dentro del campo semántico de la actividades de construcción: derrumbre, desplome, porque: 1) da buena cuenta de la naturaleza de sus crisis, ya que el realismo de ver que los ladrillos de lo social sean derribados por lo social, es equivalente (epistemológicamente, siguiendo a Pérez Soto) en valor absoluto a que la incertidumbre de la naturaleza genere fenómenos altamente improbables  como que el plomo del albañil, en vez de ser atraído por la fuerza de gravedad hacia el centro de la tierra, de pronto flote; 2) por una incierta e irracional coincidencia el modelo neoliberal de la Doctrina del Shock (que en la versión chasquilla de un ingeniero con m.b.a que fue ministro de hacienda decía que ante un problema mecánico de una avión la solución es dirigir la nave hacia el suelo en caída libre, ya que el efecto de esa aceleración acentuada permitiría recobrar condiciones para la estabilización)  realmente existente tuvo su partida fundacional en un documento de recetas económicas bautizada “El ladrillo” y el Crack del los “ladrillos” (crisis hipotecaria-inmobiliaria) de la  nueva ingeniería financiera comenzó la escritura del obituario del capitalismo globalizado.

13/       La participación democrática de los trabajadores en las ganancias, pérdidas y gestión de la economía es socialmente necesaria para equilibrar el poder de los agentes de una economía de mercado: trabajadores, empresas, consumidores y estado (que vuelve a la ecuación por obra y gracia de la especulación desmedida). Ese debe ser el real mapeo de las fuerzas sociales: las fuerzas que están por reconocer la participación que los trabajadores deben tener en la definición de los destinos generales de la cosa pública, por la participación en la gestión de la economía y en general de las fuerzas que deseen construir una sociedad económicamente democrática, porque ello permitirá dejar atrás la discusión centrada en posiciones e intereses y reinaugurará  el debate de movimientos.

Por       Leonardo Holgado V.

            abogado