Las materias de estudios en las aulas de la patria son carentes, tantas veces irreales y, la mayor de las veces hasta absurdas. Para mandar al crío a la escuela antes hay que hacerse un examen al corazón. Cada reunión con el director de una escuela puede ser fatal y convertirse en proceso.
Se sabe que para arrendar libros el interesado debe pagar una cuota. No estamos hablando de bibliotecas. Se habla de negociantes. Ellos pedirán una cuota, luego, otras, en caso el que el libro se manche o se rompa. No se trata de un libro, pues un pingüino puede necesitar varios. Ahora, no hablamos de hijos únicos. Una familia puede tener de uno a cinco. Todos ellos deberán masticar lauchas, en caso, los papis no tengan plata para pagar lo que los libreros piden.
En fin, son ideas, que no se combaten… porque Chile necesita de ideas…, siempre que ellas sean en favor de los necesitados y no de los ricos.
El Estado chileno, acostumbrado a que lo acaricien, es sobrepasado a cada rato. No es capaz de sacar a los pingüinos de las abrojos. Es la carencia intelectual de un Chile que no crece.
Se imaginan si una familia de cuatro críos llega a la librería y pide cuatro obras de texto?. Primero deberá paga la cuota por cada crío… luego, la ley de arriendos tiene sus puntos que son insanos y favorecen al arrendador y no al arrendatario. Después, ay, Luli, no se sabe si los libreros podrán responder a la demanda. Una obra de don Quijote, por ejemplo, puede ser pedida, en un solo día, hasta cien veces. Al otro día pueden ser más y, a final, Luli, la lista de espera será infinita y el crío, por pajarón, repetirá de curso.
Eso es el Chile que todos se sueñan?
Al final no quedará otra que dejar la escuela y trabajar en lo que venga.
Es la suerte del pobre infeliz. El ciudadano bobo. Empalagoso. Mientras los otros, los arrendatarios no dormirán azogados.
El arriendo de libros para los estudiantes no esconde la convalecencia de la concertación. Y no se diga que andamos poniéndole palitos al gobierno porque por mis opiniones ya se me ha crucificado en la farándula europea y, para morir de la risa, Luli, la colonia me ha quitado mi nacionalidad. Imagínate? No soy chileno. Ahora hablo como un gringo, mija. De todas formas la brea no dura una eternidad porque, bueno, los rayos de luces que iluminarán los próximos años, serán poco alquimistas, y perdonen mi metáfora, el inquilino de La Moneda no será superior al sol.
Godosky
