El negocio de las armas es también escenario de corrupción y sobornos generalizados, que se nutre de los beneficios que dan unas máquinas diseñadas para matar y mutilar a seres humanos.
Hoy día, las armas son más rápidas y más baratas que nunca antes. Y, en las manos equivocadas, unas armas más rápidas y más poderosas significan más abusos y más vidas perdidas.
El uso ilegítimo de las armas no sólo está aumentando en situaciones de guerra. Las armas de fuego nunca habían sido tan fáciles de obtener. Su disponibilidad cada vez mayor amenaza la vida y la libertad en comunidades y ciudades de todo el mundo, incluida las nuestras.
Se estima que en Chile existen más de 700 mil armas que están en manos de civiles. Esto no toma en cuenta las armas hechizas, en poder de delincuentes. Este arsenal gigantesco tiene implicancias terribles en la vida de la gente, dado que esta posesión de armas está relacionada con la problemática de la seguridad ciudadana asociada a un crecimiento de la criminalidad violenta, en particular, los robos ejercidos con violencia. Las mujeres y los niños son especialmente vulnerables. La violencia doméstica puede tener consecuencias mortales más fácilmente cuando en los hogares se mezcla el cóctel mortal de alcohol, drogas y armas de fuego.
Es importante mencionar que en los últimos años el actual gobierno chileno ha logrado avances significantes en la batalla del control de armas, notablemente su apoyo al desarrollo de un Tratado Internacional de Control de Armas. A nivel mundial la mayoría de los Estados debatirán este año los pormenores de los elementos fundamentales de un Tratado sobre el Comercio de Armas. Sólo algunos de ellos desean aún debatir si debería haber o no un tratado. Esto en si ya es un logro significativo.
La Campaña Armas Bajo Control, campaña global de Amnistía Internacional cuyo propósito principal es promover la adopción por parte de todos los Estados para que exista un Tratado Internacional de Control de Armas seguirá luchando hasta que su propósito sea alcanzado.
*Director Ejecutivo, Amnistía Internacional – Chile; se reproduce en
Clarín.cl con autorización del autor.