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Agosto 18, 2026

No es que sea tonta (la derecha chilena)

Se hace. Una coalición política que ha sido capaz de convencer a una buena parte de la elite política chilena de izquierda de que el neoliberalismo es la panacea y que ha modelado a a su medida a su cuasi enemiga  Concertación, significa  que no es tan tonta.  Compararla con Bush porque no le gusta Fidel (como lo hizo  el destacado columnista Iván Godosky, quien dijo haber siempre pensado  “que los hombres de derecha tienen un ‘IQ’ más bajo de la media”) es  una caricatura simpática, pero no retrata la capacidad de esta máquina que trabaja desde la penumbra.

Logrando transformar a la izquierda y provocando que la Concertación juegue bonito (ganando elecciones presidenciales) pero al final es la derecha  la que hace los goles.

Esta danza ha tenido varios bailes. Uno de los primeros fue cuando el otrora líder de izquierda Ricardo Lagos pierde la elección senatorial por Santiago Poniente frente a Jaime Guzmán en diciembre de 1989. Ese fue el preámbulo de lo que se venía en los próximos  20, quizás 30, 40 o 100 años:
 
La Democracia Cristiana (Andrés Zaldívar) obtiene la mayoría con 408.227 votos (31.27%). La izquierda de ese tiempo (Ricardo Lagos, los comunistas también votaron por el, pero que estaba representada por el PPD) obtiene el segundo lugar en las votaciones con 399.72 votos (30,62%). La derecha, (Jaime Guzmán) obtiene 224.396 votos (17,19%) y gana el segundo escaño.
 
Interpretación de los resultados:
a) empate
b) la DC nunca pierde
c) la izquierda se cree lista y pierde.
 
Para que ahondar en el binominal porque ya se ha escrito mucho, pero lo que importa es que, el que pierde siempre gana. Jaime Guzmán está muerto, pero era vivo.
 
¿Por qué la derecha no se lleva el Kino completo?
 
Es cierto,  gana pero no completamente, porque  tiene al menos dos problemas mayores: 
 
1.- no sabe que hacer con la Concertación que cada día se le parece más. Ya no puede desacreditarla de que son comunistas que se comen a las guaguas y que vienen armados desde de la selva boliviana a tomarse el poder. El gran monstruo de la UP que asecha que escuchaba cuando niño en la televisión   (finales de la dictadura y de la  transición)  y que servía para convencer a los centristas (la izquierda en ese tiempo no aflojaba). Porque en Chile, quiéranoslo o no la DC existe y los centristas también.
 
2.- El otro problema, es cómo deshacerse del pasado criminal de la dictadura. Si bien la mayoría de los dirigentes políticos de la derecha  no son culpables de haber colaborado. Todos o casi todos reivindican la dictadura  Pinochet: Santo patrono que les pena.
 
Por lo tanto la derecha que no ha gobernado directamente el país, se encuentra manchada con sangre  y eso le pena los días de votaciones. Casi como un fantasma. Tienen casi todo y no pueden. Pero para ella ¿No será mejor que todo siga como siempre, que gane Frei y que, desde el Congreso, desde el universo mediático chilensis, desde las universidades, desde la penumbra, las ideas de derecha sigan ganando en esta fértil provincia y con el tiempo se borre la sangre?
 
O bien, ¿será el momento que la izquierda?