A todo esto, Obama reconoció que la situación en Afganistán parece empeorar, y que se requerirá no sólo de fuerza: Tendremos que utilizar la diplomacia, tendremos que utilizar el desarrollo.
Poco más tarde, la Casa Blanca informó que por órdenes de Obama el Pentágono ordenó el despliegue de una brigada de 8 mil marines, que llegará a Afganistán en unos tres meses.
Un par de meses más tarde se les unirán otros 4 mil soldados de la infantería del ejército. A continuación, en una fecha aún por determinar, se les unirán unos 5 mil soldados en labores de apoyo.
El comandante de las fuerzas estadunidenses en Afganistán, el general David McKiernan, dijo que considera incrementar en 30 mil efectivos su contingente –de unos 36 mil soldados– para combatir con efectividad al talibán.
Más de 2 mil bajas civiles
La ONU indicó a su vez que de los 2 mil 118 civiles muertos en Afganistán en 2008, mil 160 fueron asesinados por insurgentes; una cuarta parte de todos los civiles abatidos, 552 personas, murió por ataques aéreos de Estados Unidos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte.
La muerte de mujeres y niños afganos en ataques aéreos ha desatado frecuentemente protestas en el país y es uno de los principales factores que debilitó el apoyo público a la prolongada presencia de casi 70 mil tropas.
Lejos de que el gran número de víctimas del talibán genere rechazo a esa milicia, muchos afganos culpan al gobierno y a las tropas occidentales por no garantizar la seguridad ni evitar que los insurgentes ejecuten atentados.
El creciente número de víctimas es una gran preocupación para Naciones Unidas, dijo en un reporte la misión de la ONU en Afganistán. Este inquietante patrón exige que todas las partes del conflicto tomen medidas para evitar la muerte de civiles, agregó.
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