La derecha, en tanto ideología política, se corresponde con la axiología materialista emanada del sistema neoliberal implantado por el inexistente Pinochet en los tiempos de dictadura. Cualquier intención espiritual, intelectual, filosófica, artística o metafísica propuesta por ella se ve empapada de la dualidad oferta-demanda: no existe discusión al respecto. Ahora bien, Piñera representa el lado más “light” de la Alianza, a saber Renovación Nacional (RN), y esto debido a que en sus filas no hay tanto Opus Dei pululando ¿Pensamiento? ¡No qué va! “opinión pública” por todas las tribunas populacheras socialmente establecidas, llámese plató de televisión, basurales diversos o vitrina chilena de la desolación, la Toletón. No se corresponde con una visión apocalíptica el tratar de explicar al mundo que la ideología del candidato tiene directa relación con sus planes presidenciales con miras a un Chile “a la medida” del sistema establecido (como siempre). Si el socialismo actual emanado de la Moneda nos parece sin duda contradictorio y a menudo caricaturesco ¿Qué podemos esperar de una Moneda empantanada en la cochambre de los valores propuestos por el candidato de RN? Nada muy intelectual pienso.
Piñera y su mundo como voluntad y representación
Poco falta ya para las presidenciales en Chile y la realidad no es alentadora: con un palurdo como candidato en la Concertación y la nulidad absoluta en la verdadera izquierda, todo parece encumbrar al Líder de la Derecha chilena Sebastián Piñera como futuro regente de la nación. Este último, obcecado en virtud de sus riquezas que le permiten candidatearse una y otra vez, ofrece “cambios” y nuevos bríos para la conciencia chilena, atormentada por la desidia de muchos de sus actuales representantes y cansada de las promesas de una democracia real y participativa.
Pero tras la sonrisa bonachona de Sebastián Piñera ¿Qué es lo que verdaderamente se oculta? ¿Una dadivosidad auténtica cuyo origen se encuentra en los valores de su partido? Vamos a ver.
En la página web de Renovación Nacional (http://rn.cl) se despliega una lista que describe muy claramente la “declaración de principios” del partido y sin lugar a dudas Sebastián Piñera tratará de materializar uno que otro de esos valores tan encomiables, divinos, repletos de las mejores intenciones. La lista consta de 25 puntos, unos más clichés y jocosos que otros, así que rescato los que me parecen más interesantes y que dan un panorama organizado de qué es lo que intelectualmente seduce a nuestro acaudalado candidato y qué es lo que finalmente imperará en su voluntad.
Aspectos Cardinales
El punto n°7 de la “Declaración de principios” (Principios de siglo sin duda), declara –los destacados son míos-“RENOVACIÓN NACIONAL valora las funciones y virtudes de la mujer como portadora de la vida, núcleo de la familia y transmisora de los valores morales y las tradiciones. RENOVACION NACIONAL aboga por su igualdad de derechos en todos los campos en que ella se desempeña paralelamente con el hombre, sin perjuicio de compatibilizar esas actividades con sus funciones como madre y educadora de sus hijos”. Es decir, el perfil que se busca y que se tratará de posicionar es el de la mujer que se posterga, que en tanto sujeto histórico se reconoce como un ente cuya principal misión es otorgar el soplo de la vida más allá de su voluntad, que se sabe inferior al hombre en virtud de sufrir nueve meses los cataclismos físicos provocados por una carga vital que en ningún caso conciernen al hombre: él puede salir, aventurarse, no compatibilizar nada y seguir siendo eterno, mientras que ella precisa “dividirse” entre su misión socialmente establecida y su realización como ser humano. De ahí que en el caso de ganarse el sillón presidencial, el Chile de Piñera continuará perpetuando su provincianismo discutiendo en pleno siglo XXI, si la mujer puede o no (¡Pero qué estupidez!) adquirir la píldora del día después, mientras que cuestiones aún arcaicas como el aborto, serán silenciadas por todos los medios posibles. Ecce Hommo Chilensis.
Uno de los puntos más socarrones sin lugar a dudas es el número 10, donde se manifiesta un “RECHAZO A LOS TOTALITARISMOS. Consecuente con el humanismo propio de una sociedad libre, RENOVACION NACIONAL se declara resueltamente contraria a todo totalitarismo, cualquiera sea su signo. Por ello, repudia el marxismo y todo pacto o alianza que facilite su penetración. Independientemente de su agravante leninista, la doctrina de Marx y Engels es esencialmente totalitaria. No hay compatibilidad posible entre ser marxista y ser demócrata. En definitiva, no existe conciliación posible entre marxismo y libertad”. ¿Habrán leído a Marx y a Engels alguna vez? No lo sé. Sin duda en este punto RN (Renovación) rinde justo tributo a la Dictadura, pues pasa por alto el hecho de que Salvador Allende –la vía chilena al socialismo- fuera elegido por el pueblo: una revolución socialista respetuosa de las instituciones y que desde el comienzo se vio como la esperanza de Latinoamérica. Pero ¿Qué opina RN al respecto? El punto n°8 ni siquiera requiere una mayor explicación: “REGIMEN POLITICO. El régimen democrático, propio de Occidente, es la forma de gobierno inherente a la tradición e idiosincrasia chilenas. Dicho régimen comprende, entre otros aspectos, la igualdad ante la ley; el robustecimiento de las funciones propias del Estado; la posibilidad de las diversas tendencias democráticas de alternar en el ejercicio del poder; la renovación periódica de las autoridades políticas y los demás elementos que caracterizan a un Estado de Derecho. Consciente del proceso de descomposición política y social que el régimen democrático chileno experimentó en las últimas décadas, cuya derivación totalitaria hizo ineludible el pronunciamiento militar de 1973, RENOVACION NACIONAL se propone imprimir al nuevo sistema político, la rectitud, la seriedad y la eficiencia necesarias para evitar el imperio de la demagogia y el retorno de la amenaza totalitaria.” Y continúa en el punto 13 “[…]RENOVACION NACIONAL destaca el patriotismo y espíritu de servicio de las Fuerzas Armadas y Fuerzas de Orden, cuyo origen y gloriosas tradiciones, se identifican con el surgimiento y defensa de la chilenidad a través de toda su historia, incluida su acción libertadora del 11 de Septiembre de 1973, que salvó al país de la inminente amenaza de un totalitarismo irreversible y de la dominación extranjera, culminando así una valiente resistencia civil y recogiendo un clamor popular abrumadoramente mayoritario”.
Empresa Privada: Ora Pro nobis. En el punto 17 son bastante claros al explicar que “La empresa privada es el pilar básico e irremplazable, en una sociedad libre, para el desarrollo económico y social […] La eficacia de las funciones de una empresa se fortalece al concebirla como una comunidad humana de labores, donde, sin confundir los derechos y obligaciones del capital, el trabajo y la administración, estos elementos se mancomunen armónicamente para producir bienes y servicios que sean rentables para la empresa y el país”. Compleméntese esto con el punto 19, sobre el “Régimen Laboral”; “[…] La negociación colectiva es un derecho de los trabajadores, cuyo desenlace será justo y sólido en la medida que determine remuneraciones que reflejen su aporte a la productividad y asegure la estabilidad de la empresa”. Para RN (y no olvidar, para su Candidato) la Empresa es algo así como una deidad, un ente con cualidades metafísicas que es necesario proteger para evitar la catástrofe, el horror, el sin sentido, el renunciamiento a cualquier voluntad inteligible y espiritual. Cuando hablemos entonces de Derechos Humanos, y específicamente de los Económicos, Sociales y Culturales y de la Responsabilidad Social Empresarial, hablaremos del hombre y la mujer –esta última claro, relegada al último plano en virtud de su condición de mamífero trae-cría-guaguas- que se concentrarán cual bestias de carga, en proteger la integridad del señor feudal y sus riquezas, siendo estimulados de vez en cuando con los favores del empleador, como francachelas navideñas y santificadas, derecho a beber agüita del lavamanos entre jornada y jornada, y quien sabe, ganarse un lugar en la pared de los esclavos más obedientes de la semana (El empleado del mes). Además, basado en este espíritu, nuestro futuro presidente privatizaría las pocas empresas públicas que aún subsisten, como La Nación, TVN y el Cobre, pues ¡Cuán maravillosa es la empresa privada! ¡Qué placer y que júbilo embargarán nuestros corazones al contemplar un mundo tan perfecto, donde los nuevos directorios y accionistas puedan adquirir autos y jofainas voladoras! ¡Cuánta majestuosidad!
Y creo que sin duda tenemos que tener presente estos aspectos. No en vano un sujeto se siente hechizado por las propuestas de un partido político, y si Piñera llega a la presidencia no cabe duda que tratará de repartir cual misionero los postulados filosóficos de toda su coalición (RN y la medieval UDI) ¿Es efectivo el paraíso que nos promete? ¿O bien sus alambicados y a menudo carentes de sentido discursillos de medio pelo tratan de disfrazar la estupidez que su partido en realidad establece? Quién sabe. Creo firmemente que con un Piñera en el sillón presidencial –y sus ministros untándole las babuchas con miel y especias diversas- la luz al final de la caverna se hace cada vez más lejana, oscura y estrafalaria, en cualquier caso inalcanzable para los sujetos comunes y corrientes que sólo anhelamos vivir en paz con la mujer y el hombre, la razón, el cosmos y el intelecto.
