Cospedal, alega que su partido no tiene nada ver en esta corrupción, y en el fondo tiene razón. La corrupción no es norma del partido ni está en la sede del mismo. La corrupción es un defecto individual de ciertas personas a las que en realidad les importa bien poco de color es la bandera que llevan. La corrupción vive en lo más profundo del carácter del ser humano desde el principio de los tiempos. Los políticos y gobernantes no son de una raza aparte ni nacen siendo especiales. No es cosa del PP, ni del PSOE, militar en las filas de un partido no es garantía para que una persona no sea corrupta, todo lo contrario. Los corruptos, los avariciosos, saben que el mejor camino para llegar al poder, para llegar a esa posición que les permita maniobrar con impunidad es la política, qué mejor. Y se filtrarán en el partido que sea con tal de lucrarse, es indiferente, cualquier partido vale, por eso hay sin lugar a dudas corruptos en el PSOE, el PP, en IU… así que nadie se rasgue las vestiduras ni se de prisa en tirar la primera piedra. ¿A cuántos conductores no les gustaría que alguien hiciera desaparecer sus multas de tráfico? ¿A cuántos de nosotros no nos gustaría que nos colaran en las listas de espera? ¿Cuántos rechazaríamos ganar un millón de euros, o mil millones, con solo poner una firma o mirar hacia otro lado? La corrupción esta en el alma humana, no en el carné del partido. Y tan mezquino es escudarse y tratar de distraer las corrupciones propias en los partidos ajenos, como de los partidos ajenos utilizar estos asuntos para sacar provecho y pecho. EL PSOE no puede salir ahora con la sonrisita maliciosa del Sr. Blanco, para señalar con el dedo a nadie. Esperanza Aguirre, para quitarse de encima las acusaciones de espionaje entre sus filas, y para quitarse de encima el dedo acusador del PSOE, lo tuvo claro: simplemente desenterró los pecados que estaban bajo la alfombra, y recordó con sonrisa maliciosa, que el PSOE espió incluso al Rey con recursos y fondos publicos. Es la vieja historia de la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio.
Esto parece ya el campeonato mundial de “y tú más”. Mal de muchos…
Corruptos hay en los sindicatos, en las filas de la izquierda y la derecha, hay jueces corruptos, policías corruptos, funcionarios corruptos. Por desgracia no llevan etiquetas ni un letrero en la cabeza, no podemos saber si lo son o no hasta que nos topamos con alguna de sus redes o simplemente se les destapa y salen en la tele con los grilletes en las manos y cubiertos de vergüenza. No tengo ninguna duda de que en este momento hay por ahí alcaldes y ediles del PSOE cometiendo algún acto de corrupción o prevaricación tan grande o más que los actuales acusados del PP y viceversa. ¿La tiene alguien? También los hay de I.U. o de cualquier otro partido.Es parte de la naturaleza humana, de la que se alimentan los periódicos, que no paran de minar nuestra confianza publicando historias de jefes de policía que no eran más que mafiosos, policías corruptos que actuaban en al impunidad total, guardias civiles que han traficado con drogas, pero eso no significa que el cuerpo de la Guardia Civil sea corrupto, ni significa que las instituciones lo sean. Es simplemente gente, gente de alma torcida capaz de envenenar todas las manzanas que tocan. Es el ser humano el que es corrupto, no los libros, ni las ideas, no las instituciones o los cargos. Llevar una toga no exime a una persona de sentir tentaciones, ni llevar una placa… todo lo contrario.
San António fue un simple aficionado de las tentaciones, si lo comparamos con cualquier alcalde con poder para recalificar terrenos. También puedo asegurar que hay jueces serios y justos, policías honrados e incluso, y esto me cuesta un poquito más de afirmar, políticos y alcaldes que se niegan a robar y dejarse convencer por constructores y alimañas afines. La voluntad del bien es por suerte parte de esa misma naturaleza, aunque a veces se nos olvide que existe. La honradez no es noticia. La corrupción no tiene nacionalidad, edad, sexo o raza. La podemos encontrar en cualquier lado, en todos los estratos sociales, en todas las formas de gobierno, en cualquier época o régimen, entre ricos y pobres, entre curas, industriales, aristócratas, presidentes, ministros, funcionarios de prisiones, profesores universitarios, gestores y hasta notarios. Abogados, testigos, jueces, fiscales… secretarias, porteros, futbolistas y presidentes de club. Porteros de discoteca, de estadios de fútbol, miembros del comité olímpico, del cuerpo diplomático… Es una especie de virus que por desgracia cada día se extiende con más eficacia y de forma exponencial. Deben ser castigados con dureza aquellos culpables que se aprovechan de la confianza otorgada por la gente y del cargo que poseen. No bastan las sanciones leves o las repromendas de partido. Cárcel. Ni más ni menos. A principios de siglo XX, el dictador mexicano Porfirio Díaz refiriéndose a la corrupción dijo: ¿Quién aguanta un cañonazo de 50.000 pesos?Y menciono México, país asociado generalmente con altísimos grados de corrupción, porque Europa no está vacunada contra este mal y de seguir por el camino que lleva, en relativamente poco tiempo las capitales de los grandes países sufrirán esos mismos males, en esas mismas proporciones, o desproporciones. Sufrirá los problemas que México lleva ya décadas sufriendo. Superpoblación, pobreza, afinamiento, desempleo, delincuencia… y corrupción.
No me canso de decir que cada día, el primer mundo se parece más al tercero, en vez de que el tercero se parezca más al primero.
