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Agosto 18, 2026

Gato por liebre

 

Se me hace que es la curiosidad del estado francés, la razón de la presencia en nuestras tierras de la jueza Sylvie Gagnard. Ella viene a cerciorarse que  4.019 chilenos fueron efectivamente capaces de ser engañados con los polvitos mágicos que promovía la ciudadana francesa Gilberte van Erpe, más conocida como “Madame Gil”(nótese su apellido).

Nuestros compatriotas oriundos de Coltauco, pagaron 360 dólares cada uno por la magia de sacar de la nada una próspera industria de quesos.

Y pensar que éramos nosotros los dotados de la “viveza del chileno”, los que vendimos mil veces el cerro San Cristóbal a cuanto gringo que pillábamos volando bajo.
 
En qué ha quedado la herencia del dictador que nos legó esa viveza de hacerse el gil para lograr el “acto de compasión” de los jueces británicos por su lastimero e indigno “cautiverio” en muletas en Londres, y que lanzó al aire al pisar tierra chilena para regocijo de la chusma pinochetista.
 
La jueza Gagnard será la encargada de explicar, que una muestra significativa de chilenos puede ser engañada sin mucho esfuerzo de imaginación. Ella no viene a indemnizar como creen los incautos, ella viene a convencerse después de entrevistar a las víctimas, que ese hecho ocurrió efectivamente, que gente que es de campo, que conoce desde chicos a las vacas, la leche y de cómo se obtienen sus subproductos, ellos son capaces de ser convencidos que se puede hacer un queso con polvitos mágicos.
 
Al parecer los chilenos estamos condicionados para ser engañados, nos tragamos kilos de mentiras sin más trámites.
 
Un amigo que sabe mucho, me dijo que eso tiene que ver con la capacidad de reacción, y que ésta, está directamente relacionada con el dolor que experimentamos al ser defraudados. Al parecer en Chile a nadie le duele ser engañado.
 
Es así como  el candidato a la presidencia de la república que la lleva por el momento, es precisamente el que encarna la mala conducta de los agentes operadores del neoliberalismo que ha precipitado al mundo a la crisis que padecemos.
 
Él paga la multa, no existe monto  que se interponga a sus objetivos, él se pone en acuerdo con otros para que la libre competencia no exista.
 
Este profesor de la cátedra de macroeconomía de la Pontificia Universidad Católica de Chile niega en los hechos la transparencia, condición necesaria para que exista sanamente el capitalismo.
 
Cuando el Estado de Chile debe ir en rescate de los capitalistas que jugaron chueco, que de un  manotazo privaron de su pensión a miles de chilenos, se dice que lo más seguro, es que los mismos chilenos que fueron defraudados elegirán a Rapiñera, para que sea él que parta y reparta.
 
El zorro que quede a cargo del gallinero.
 
La Concertación no lo hace mal tampoco, no son niños de teta. Son el eterno mal menor.
 
Nos han engañado ciertamente, nos prometieron democracia y justicia en la medida de lo posible, y las veces que han podido modificar la Constitución política antidemocrática que nos impuso el finado Pinochet, la han empeorado, la han hecho más rígida, más anti-sindical, más anti-trabajadores, más anti-medio ambiente.
 
Son una vergüenza, un asco realmente.
 
Hoy han recobrado la lucidez, por primera vez se han planteado de manera tal que lo primordial es doblar a la derecha, que lo primero, ante que las diferencias están las concordancias para darnos un régimen democrático.
 
Un reconocimiento de que no ha concluido aún la transición tan cacareada por el egocéntrico presidente Lagos.
 
Borrón y cuenta nueva, todos contra Piñera. De acuerdo.
 
Para la Izquierda, es obvio que el candidato a presidente no es lo primordial. Lo necesariamente imprescindible, es romper la exclusión y lograr una fuerza política capaz de modificar la Constitución Política.
 
Con Piñera o sin Piñera como presidente, la Izquierda debe encontrar su cauce natural, debe ser capaz de responder a los intereses de las víctimas del capitalismo moderno, debe ser capaz de ser la vanguardia de los pobres, de los débiles.
 
Debe estar con David y contra Goliat, debe constituirse en una fuerza relevante que sepa poner condiciones al salvataje a los bancos,  a las sociedades anónimas.
 
Debe exigir que las lucas que ponga el estado tengan una contraparte, y lograr que esa contraparte, sean los trabajadores. Debe ser capaz de exigir que si los trabajadores ceden, esta cesión sea recompensada concretamente en la propiedad de esas empresas. Nada es gratis en este mundo.
 
Debe por último, lograr que el más, no llegue a ser el menos.
 
Atte. René Dintrans
 
erredintrans@yahoo.