Debemos tener presente que los inmobiliarios que construyeron la mencionada torre son los concesionarios del Casino de Viña del Mar, tradicional e influyente institución de juegos de azar siempre muy ligada a la municipalidad y con buenas relaciones con los poderes fácticos porteños y los políticos.
Qué respondieron los funcionarios públicos ante las irregularidades descritas ?
Reconocieron que el largo de la calle sin salida excede la normativa vigente, pero para justificar su existencia, expresaron que esa arteria es consecuencia directa de un procedimiento judicial que incluso originó otros lotes. Es decir, como la calle no fue generada por una operación inmobiliaria normal, carecía de una aprobación municipal
y el reclamo se desechó porque “no corresponde dar aplicación a la norma por tratarse de un caso excepcional” (sic). En todo caso no queda claro si la calle tiene la calidad de bien nacional de uso público, al igual que todas las calles del país.
En relación a la exigencia legal (artículo 4.3.20. de la OGUC) de que “los edificios de 7 o más pisos deberán contar con acceso desde la vía pública hasta la base de dichos edificios, tanto para ambulancias como también para carros bomba y/o de escalas, el que tendrá una resistencia adecuada y un ancho suficiente para permitir el paso expedito de los mismos”, las autoridades le respondieron a los reclamantes que la norma reproducida entre comillas no forma parte de aquellas que compete cautelar a la Dirección de Obras Municipales para los efectos de otorgar los permisos de edificación.
En todo caso, se les dijo a los vecinos que la responsabilidad de cumplir esa gravitante disposición preventiva recae sólo en los arquitectos proyectistas y en los revisores independientes, si éstos hubieran intervenido en la tramitación del permiso de edificación. Recordemos que los anteriores son particulares, a los cuales no se les puede exigir nada, ya que por no formar parte de la Administración del Estado, aparecen y desaparecen, de acuerdo a sus propias motivaciones. Muchos de estos profesionales son muy responsables, pero el Estado no puede dejar en manos del sector privado materias tan serias como la comentada. También se les respondió a los recurrentes que todos los proyectos aprobados por la Dirección de Obras en la calle ciega se han ajustado a la norma, lo que es contradictorio a lo que aducen los vecinos y nosotros, por experiencia, siempre le creemos a estos últimos.
En la documentación que tenemos figuran unos oficios firmados por el arquitecto Fernando Durán, en su condición de director “subrogante” de obras municipales de Viña del Mar y por ello aprovechamos la circunstancia para pedirle a Virginia Reginato, carismática alcaldesa de la ciudad jardín, que explique a la opinión pública viñamarina y a nosotros mismos, cómo se justifica que el director de obras “titular” no ejerza su función desde hace 15 años y si durante estas prolongadas vacaciones involuntarias, la municipalidad le ha seguido pagando el sueldo. Estamos seguros que la flamante edil aclarará con transparencia la consulta y si ella no está disponible, será el administrador municipal quien recogerá el guante.
A la luz de lo acontecido y para que se resuelvan las incoherencias mencionadas, lo más prudente sería que los bien informados vecinos de Reñaca eleven los antecedentes a la sede regional de la Contraloría General de la República, para que ésta, cumpliendo su rol, investigue las “curiosidades” que se dan en el hermoso balneario del Festival de la Canción, al cual, naturalmente, asistiremos en los próximos días.
Patricio Herman
Fundación “Defendamos la Ciudad”
