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Agosto 18, 2026

¿Es posible que el socialismo regrese a La Moneda?

Una vez que los peces  gordos del socialismo chileno (Lagos, Insulza) se escaparan  de la candidatura  presidencial, emerge una especie del mismo cardumen: Jorge Arrate. Quien en su currículo (como hábilmente resalta) está su  labor junto al Presidente Allende en el ministerio de Minería (1972).

Sin embargo, no hace mucho tiempo fue ministro de Educación de Patricio Aylwin, (1992-1994); ex ministro de trabajo y Previsión Social  (1994-1998) ex Ministro Secretario General de Gobierno del Eduardo Frei (1998-1999) y embajador en Argentina (2000-2003) de Ricardo Lagos.

Casi al mismo instante, la imagen del presidente Allende también fue citada  por Frei en su proclamación de este sábado durante la convención del Partido Socialista (el camaloneo DC es parte de su naturaleza) Es más, en ese momento  se recurrió a la   diputada y vicepresidenta PS, Isabel Allende, para que la imagen de su padre fuera irradiada en la  del candidato de la DC.

Pero esa identificación con Allende se gana, no solo con los discursos, sino más que nada, con los actos. Y ahí el panorama se enturbia para los socialistas. Podrá Arrate limpiar veintitantos años de promesas y de buenas intenciones de las cuales dice defender? Recodemos que la declaración de principios de 1990 del ex partido del que fue presidente Arrate  “Rechaza los comportamientos egoístas y excluyentes que la lógica del sistema capitalista impone a los seres humanos”.

¿Fueron capitalistas los ministerios que presidió Arrate? ¿O es un mecanismo de secuestro de ideas para fines comerciales, políticos u egoístas?

Lagos, Bachelet también fueron ministros, de la Concertación. También tuvieron buenas ideas y discursos, pero al final terminaron por negociar con los patrones. Eso si muy poco o casi  nunca  se identificó abiertamente con un presidente verdaderamente anticapitalista.

Si bien la derecha tiene todavía las manos manchadas  con sangre y la DC ha vendido históricamente al mejor postor, los socialistas de toda especie, tienen las manos sucias. Es fácil recurrir a los iconos y apropiárselos para fines personales (desde el Papa hasta Fidel lo hacen), pero esa suciedad no se limpia, no se tapa tan fácilmente. En la Moneda el socialismo, continuará siendo una estatua.