Los agentes del servicio secreto Israelí han perseguido sin descanso a los criminales nazis del tercer Reich, en un intento obstinado de hacer justicia. ¿Quién perseguirá ahora a los criminales de esta guerra salvaje? ¿Qué tipo de justicia deberían estar ellos dispuestos a permitir? Ninguna. Es la paja en el ojo ajeno.
No sé en qué clase de dios creen estos soldados hebreos, no sé en qué dios creen los políticos que les ordenan disparar contra civiles inocentes. Tampoco sé que clase de voluntad divina puede justificar la venganza de Hamás. Absurdo sería que al final, resultara que es el mismo Dios. ¿Tan imposible es la paz? ¿Se acuerda alguien de las palabras de Gandhi? La violencia y la sangre han salpicado la conciencia de todo el mundo. Les ha hecho saltar de su sillón, salir a las calles y gritar… Tan grave es la desproporción, la crueldad, que despierta los instintos más vagos de nuestra sociedad autocomplaciente.Resortes oxidados que aun funcionan, por suerte. Una buena noticia en este mar de desgracia. Un atisbo de luz.
Quizá no hemos salido a la calle los suficientes. Quizá hay que salir de nuevo, salir el doble, el triple de personas. Quizá haya que gritar más fuerte y más alto. Quizá tengamos que escribirlo en los muros que dividen a los pueblos, en los papeles que leen los políticos, en sus corbatas de seda, en sus espejos, para que lo lean y se enteren, para señalarles el camino.
Es la respuesta de los pueblos vivos, ante el horrible rostro de la muerte
