Santiago.- Más de tres millones 800 mil chilenos ingresarían al padrón electoral si la Cámara de Diputados aprueba el proyecto de ley de inscripción automática y voto voluntario, iniciativa que ya obtuvo el visto bueno en el Senado. Con el nuevo escenario político que generaría esta importante transformación a nuestro sistema electoral, las acostumbradas y repetitivas fórmulas de campaña que utilizan tanto la Alianza por Chile, la Concertación y el Juntos Podemos en cada contienda electoral podrían cambiar en el próximo proceso eleccionario, en el cual los aspirantes al Parlamento y al sillón de La Moneda deberán conquistar a este renovado grupo de votantes.
Para el doctor en Ciencia Política de la Universidad de Chile, Miguel Ángel López, la principal duda que ronda a este desconocido panorama es la incertidumbre respecto a cómo votarían las personas que actualmente están fuera de los registros electorales, la que a juicio del analista no sería tan distinta a la de aquellos que hoy participan del proceso.
“Las encuestas que se han realizado a personas no inscritas muestran que este grupo tienden a tener, más o menos, el mismo patrón de intención de voto que los inscritos. Por ejemplo, si hora tenemos a Piñera con aproximadamente un 35 por ciento de personas que votarían por él de los inscritos, en los no inscritos este porcentaje sería bastante similar. Lo mismo ocurrió con una encuesta que se hizo un año antes de la elección presidencial del 2005, en términos generales no van a cambiar mucho ciertos resultados electorales”, señaló.
Esta tendencia sería aplicable a las elecciones presidenciales, ya que en las parlamentarias el escenario es mucho más disperso en cada distrito y circunscripción, producto de que no existe certeza sobre si será equitativo el aumento de electores.
Entre el derecho y el deber
Los defensores del voto obligatorio, como el senador socialista Carlos Ominami, dicen que participar de las elecciones es un deber ciudadano, al igual que el pago de impuestos. Mientras que quienes se inclinan por el sufragio voluntario lo califican como un derecho, y por lo mismo, es el individuo quién decide si ejercerlo o no. Los efectos que tendría el ingreso al registro de casi cuatro millones de nuevos votantes no traería problemas desde el punto de vista logístico para el Servicio Electoral, ya que la forma de ingreso de estas personas se haría de forma escalonada, cuando renueven sus cédulas de identidad. Con este mecanismo, las expectativas de expansión de electores no se ajusta a lo que podría darse realmente. Así lo dio a entender el magíster en Ciencia Política de la Universidad de Chile, Gustavo Martínez. “No se trata que vamos a tener tres millones 800 mil electores nuevos de la noche a la mañana, porque el proceso de inscripción automática contempla el momento en que las personas sacan su carné de identidad y a los 18 años pasan a quedar inscritos, registran un domicilio determinado y el Servel después les comunica dónde están registrados”, explicó. Para el experto, el registro electoral está preparado para realizar una elección con mayor cantidad de votantes, ya que es uno de los más eficientes de Latinoamérica. Aunque señaló que el crecimiento del padrón no será tan dramático, porque el proceso comenzará en forma lenta. Pero en el futuro este organismo tendrá que contar con más personal y recursos para cumplir eficientemente con las nuevas exigencias.
Los defensores del voto obligatorio, como el senador socialista Carlos Ominami, dicen que participar de las elecciones es un deber ciudadano, al igual que el pago de impuestos. Mientras que quienes se inclinan por el sufragio voluntario lo califican como un derecho, y por lo mismo, es el individuo quién decide si ejercerlo o no. Los efectos que tendría el ingreso al registro de casi cuatro millones de nuevos votantes no traería problemas desde el punto de vista logístico para el Servicio Electoral, ya que la forma de ingreso de estas personas se haría de forma escalonada, cuando renueven sus cédulas de identidad. Con este mecanismo, las expectativas de expansión de electores no se ajusta a lo que podría darse realmente. Así lo dio a entender el magíster en Ciencia Política de la Universidad de Chile, Gustavo Martínez. “No se trata que vamos a tener tres millones 800 mil electores nuevos de la noche a la mañana, porque el proceso de inscripción automática contempla el momento en que las personas sacan su carné de identidad y a los 18 años pasan a quedar inscritos, registran un domicilio determinado y el Servel después les comunica dónde están registrados”, explicó. Para el experto, el registro electoral está preparado para realizar una elección con mayor cantidad de votantes, ya que es uno de los más eficientes de Latinoamérica. Aunque señaló que el crecimiento del padrón no será tan dramático, porque el proceso comenzará en forma lenta. Pero en el futuro este organismo tendrá que contar con más personal y recursos para cumplir eficientemente con las nuevas exigencias.
Los candidatos presidenciales ya se adelantaron al escenario. Mientras Sebastián Piñera hizo un llamado a sus diputados para que aprueben estas reformas electorales, y ya comienza a trabajar en lo que podría ser una campaña de encantamiento de los debutantes en el proceso eleccionario, el senador Eduardo Frei tiene dentro de su equipo de trabajo a expertos que están generando propuestas cercanas y atractivas para los jóvenes, los que son el grupo etáreo mayoritario dentro de los no inscritos.
