En la oportunidad, Santos también dijo que el chileno es un público muy sofisticado en cuanto a consumo de noticias, agregó que CNN Chile al transmitir información durante 24 horas satisfará una necesidad real y que cambiará algunos “hábitos en el consumo de noticias, más alineados con el tiempo disponible de las personas para informarse”.
Lo que el ejecutivo de CNN esbozó también son visos no tan favorables para la televisión chilena. Entre ellos, su muy singular parrilla informativa, la que se reproduce en todos sus canales: sus noticias centrales se emiten cada día de 21 a 22 horas, pero no contienen, pese a la extensión, lo que se entiende como las principales noticias. Un modelo de televisión que la ha puesto en el centro de la crítica ciudadana, la que está refrendada por no pocos sondeos de opinión.
Un informe sobre la calidad de la televisión publicado en mayo del 2007 por el Consejo Nacional de Televisión (CNTV), un organismo público normativo y fiscalizador, emitió las siguientes conclusiones sobre la percepción ciudadana de la calidad de los informativos:
“Para los adultos, las noticias sobre delincuencia y hechos de sangre saturan la programación, lo cual causa rechazo por el contenido de las imágenes y por una sensación de falta de variedad”. Asimismo, dice que “los adultos estiman que los noticiarios exaltan lo irrelevante para convertirlo en noticia”, en tanto agrega que “si bien existe una crítica generalizada, la falta de objetividad de los noticiarios es especialmente destacada por los adultos mayores, los cuales son concebidos como un espacio donde los intereses de ciertos grupos específicos se expresan”. Y en esa misma línea, “se observa la representación de los noticiarios como instrumentos de control social”.
Pese a ello, se ve televisión. Y también los informativos. Generalmente es un espacio de alto rating, con un promedio semanal, según la cadena, entre los 14 y los veinte puntos. Y alto rating, es también publicidad. Según otro informe del CNTV, “la televisión abierta en 2006, al igual que en años anteriores, concentró prácticamente la mitad de la inversión publicitaria con un 48,1 por ciento, lo que demuestra una diferencia significativa con los diarios -29,2 por ciento- y las radios que tienen sólo un 7,5 por ciento, según datos de la Asociación Chilena de Agencia de Publicidad”.
La percepción de la ciudadanía hacia la televisión chilena y hacia los informativos en particular es también compartida por los especialistas. Nibaldo Mosciatti, director de Radio Bío Bío, la principal radio informativa de Chile, lo ratifica: “En los canales, hay un porcentaje bajo de noticias, el resto es fútbol, policía, muchas relaciones públicas disfrazadas de noticias, o temas misceláneos, que son entretención y están también transformados en noticias. Pero no lo son. La médula que tienen esas noticias es la entretención. La información está en un lugar muy secundario, la educación, para qué decir”.
Una crítica que se replica, incluso, al interior de la misma televisión y del mismo gobierno. No sin polémica, y tampoco sin molestias, el ex director general de la pública Televisión Nacional de Chile (TVN), el actual ministro Secretario General de Gobierno, Francisco Vidal, admitió todas estas falencias. En una remecida y reproducida entrevista a un medio universitario, habló. “Lo más distorsionado que hay en Chile es la oferta informativa, porque no satisface las demandas ciudadanas ni representa a la sociedad”. Y agregó que “hoy solo existe cierto pluralismo en la radio. En prensa escrita, es un duopolio y en materia de televisión: de los cuatro canales, tres y medio son de derecha, ya que una mitad de TVN es socialdemócrata. La derecha siempre criticó la existencia del periodismo comprometido, pero hoy no hay periodistas comprometidos con la izquierda o la centroizquierda, más bien ahí prima la independencia y la autonomía, es el buen tono”.
Ante esta percepción, la instalación de CNN ha generado expectativas. Y también agrado. Mosciatti lo expresa abiertamente, aun cuando hay que considerar que la radio Bío Bío estará asociada a CNN. “Es una oportunidad para el periodismo nacional. Es interesante el perfil de la gente que se ha ido a CNN. Gente que ha estado en el periodismo de investigación. Generar un espacio que los canales actuales no tienen. Va a ser un canal que va a tener tanto espacio para dar noticias, que dará noticias”.
CNN se ha adelantado a la televisión digital, cuya instalación está en sus albores. Aún sin una norma técnica definida, el único avance ha sido el reciente envío al Congreso de un proyecto de ley elaborado por el Ejecutivo. Un proceso que será largo y lento. Un aletargamiento funcional a los actuales operadores de la televisión terrestre. Como ha comentado el documentalista y productor Francisco Gedda, “la industria televisiva que conocemos, que representa a los grandes canales, por ejemplo Chilevisión, Megavisión, La Red, es una industria televisiva que no le interesa abrir ese espectro. Tienen cifras azules después de años de invertir. Para qué aceptar que revuelvan el mercado y que entren más comensales a esta torta que manejan bien en términos económicos y además les da poder, en términos políticos”.
En Chile, agrega, se da una realidad que es la concentración del poder informativo en manos de grupos muy reducidos. La Tercera y El Mercurio manejan dos tercios o el 80 por ciento de la información periodística escrita, tres o cuatro consorcios concentran toda la expresión radial de Chile, la TV está manejada por los que no quieren que cambien el negocio”.
Esta es la impresión que tiene Manuela Gumucio, también documentalista y directora del Observatorio de Medios Fucatel. Aunque prefiere guardarse su opinión ante CNN hasta ver su programación, Gumucio considera absolutamente necesario que en Chile se abran y desconcentren los medios de comunicación. “Creo que aquí está pasando una cosa bien positiva. Por primera vez hay un parlamento bien indignado con lo que pasa con los medios. Hay una motivación, que es políticamente transversal. Hay un clima de debate, por eso yo me alegro de que el gobierno tome ahora la decisión de enviar los proyectos. Lo que importa ahora es abrir un debate que durará uno o dos años, que nos va a permitir a todos los que tenemos inquietud en materia de medios que efectivamente nos expresemos, que informemos, que conversemos con los parlamentarios”.
La idea que tienen los chilenos sobre la televisión local también la comparten los extranjeros. Hace unas semanas la corresponsal del periódico Liberation en Chile escribió una nota sobre la CNN, la que tituló “la CNN promete información al país de la “intox”, que es la expresión para definir la información basura, las entrevistas pauteadas, las notas de compromiso, la farándula. De su nota recogemos que “los tres cuartos de hora de los noticieros de la noche, entrecortados por 15 minutos de publicidad, se componen de un tercio de hechos diversos y de farándula, un tercio de deportes y un tercio de actualidad. “Lo que se nos pide hoy es de entretener informando”, dice un presentador del tv chilena. La sección destinada a informaciones internacionales es mínima, bajo pretexto que “eso no interesa a los chilenos”.
Cuando le preguntamos a Mocciatti cómo será la “Mc Noticia de CNN”, capta de inmediato la ironía y responde con agudeza. “Lo que ahora hay en la televisión chilena es noticia chatarra. Lo que traerá CNN será periodismo. Puede ser Mc Noticia, pero en el sentido de una buena estandarización”.
PAUL WALDER
Artículo publicado en Terra Magazine. Reproducido en Clarín con permiso de Terra y del autor.
