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Agosto 18, 2026

Poetas, habitantes del mundo

No hay que detenerse. Siempre estar en moviendo. Trasladándose a la manera cósmica, como las nubes incansables.  Casi siempre detenerse es un signo oscuro: llega la fiaca, la pereza, esa malcriada, y las ideas caen en siesta.  Los poetas son unos pescadores errantes, de ríos y océanos imposibles. Van por el mundo, lanzan el ardid y esperan. Luego, vuelven a partir. Todos los mares imaginarios del planeta  son su semilla.

Cuando veas un poeta: ofrécele un buen mosto y déjalo pasar. Anda en peregrinación.

 

“Punto Cardinales” (Ediciones del Gallo, 2008), que reúne en una antología a cuatro poetas del mundo, es una muestra exacta del espíritu cosmopolita de escritores inquietos. Guillermo García, Yvonne Loyola, Amante Eledín Parraguez y José-Chrisrian Paéz, se dan cita universal, en Colonia, Alemania, y Barcelona, España, para presentar este libro y dar lectura a sus poemas.

 

Después, lo ya dicho: los cuatro se reparten por la geografía planetaria.

 

                                        I  HABITANTE

Guillermo García (1976, Chile), poeta e ingeniero Agrónomo, radicado en Talca,  autor de valiosos textos poéticos y acciones  líricas – se encerró junto a Raúl Zurita en una jaula de monos papiones en el Zoológico -, es, aparte de su talento, un personaje extraordinario, para ser chileno, naturalmente: ha viajado por más de cincuenta países inusuales, Nepal, Mozambique, Tíbet, Turquía, Irán, Zambia, estuvo en Corea del Norte para la celebración del cumpleaños Kim II Sung, para nombrar sólo algunos lugares y hechos.

 

Tiene tres publicaciones que han merecido buenos comentarios, parte de esa obra ha sido traducida al inglés y japonés, y en “Puntos Cardinales” destaca una nueva selección poemática, donde reaparece la voz coloquial, señales de una ruta perenne, evocaciones y recreaciones de notables personajes nacionales e internacionales, donde el poema titulado Stella Díaz Varín resulta una pieza literaria perfecta, sumamente lograda, que agrada y devela su particular vena poética:  “La primera vez que escuché el nombre de Stella/fue conversando con Jodorowsky/decía que nuestra querida punk era la única/que podía mear de pie/y competir por la distancia/de dicho acto/con Lihn y Lafourcade”. Notable. Fui muy amigo de la Colorina, si hubiera escuchado estos versos, sin duda, habrían llenado su placer poético.

 

                                             II HABITANTE

Yvonne Loyola (1966, Chile), residente hace quince años en Alemania, donde ejerce de profesora en la Universidad Popular de Bergisch, además de poeta, ha escrito relatos breves, novelas y obras de teatro. Fundadora de la Escuela de Teatro para Niños en Alemania, es una declarada defensora de los animales y el medio ambiente. Permanentemente participa en eventos y actos culturales, y se traslada por ciudades y países del Viejo Mundo.

 

Loyola, participa en “Puntos Cardinales” con un poema muy particular y un  relato bellísimo en prosa,  generoso en imaginación, que da cuenta de una pluma fácil, briosa, poblada de luz, que escribe  luna donde debe decir luna, con párrafos de punzante sencillez, cuya ilación de palabras y conexiones  maneja  de forma natural, instintiva, describe la rutina sin desparpajo y se adueña de la historia con un oficio que, se advierte, está en pleno desarrollo artístico y promete.

 

                                             III HABITANTE

 Amante Eledín Parraguez (1956, Chile),  uno de los doce hijo de una  familia campesina, que emigró a Santiago en la década del cincuenta; cuenta la leyenda que su padre, muy alegre y festivo en el romance, lo bautizó como Amante quizás a modo de aura o con la secreta intimidad de enaltecer aquel nombre.  Es posible que jamás se enterara que el bautismo correspondía a un futuro escritor, que ha incursionado en la poesía, novela y literatura para niños. Desde la publicación de ese hermoso poemario, “Digo mañana de algún modo”, 1980, pasando por la novela “Historia del verdadero Machuca” – libro que inspiró a la película Machuca, de Andrés Wood-, hasta llegar al texto lírico “Incierta travesía”, ha sido un reconocido avance en este escritor. Junto a ello, Parraguez ha realizado un destacado aporte a las artes y la cultura.

 

En “Puntos Cardinales”, el autor de El Profesor, regresa con una sección poemática de alto vuelo – “Te hallo justo en la agonía/al borde de mi olvido/cuando ya no seré yo”-, con la impronta lírica y reflexiva, sensorial e intimista – “mi agonía es nacimiento”-, que evoca la rica poesía chilena, que aflora desde el dolor, la incertidumbre, el lecho perdido y el tránsito que mueve al alma, la música que ordenan los pensamientos. El progreso lírico se hace evidente en el bardo.

 

                                               IV HABITANTE

 José –Christian Páez (1962, Chile), radicado hace algunos años en Barcelona, desde muy joven participa con artículos y reportajes en revistas y periódicos, en diversos países del orbe. Ha creado y formado  numerosos portales virtuales y Red Digital. En el 2008 diseñó, proyectó y ejecutó Tribuna Latina, medio de Internet que ha tenido un gran impacto comunicacional. Páez es autor de una abundante obra literaria, que se inicia en 1986 con “Boceto por una joven muerte”, bello título para un libro que contó con la simpatía y acogida de la crítica especializada. Tiene cuatro textos poéticos y un “Diccionario bibliográfico  de escritores chilenos jóvenes y autoeditados, 1999”. También, incursiona con el sello Ediciones del Gallo, que ha publicado muchísimos títulos.

Hacía mucho tiempo que no leía a Páez y he quedado sorprendido por el lento y seguro desarrollo de su poesía. Se nota que junto a los años, ha cultivado el oficio de las letras con pasión y cuidado, lo mismo que prometía en sus inicios hacia la década de los ochenta..Se lee en su primera presentación una alucinante arremetida, que deja perplejo: “en la vida sólo tienes lo que vives y una única certeza: que un día morirás”. El resto de su producción, trabajada al límite, aseada al extremo, salpica las ocupaciones de un poeta que pregunta y se pregunta, que cree y pone en duda las cosas, que divaga en ideas esenciales, y deja asomar el matiz religioso, los vientos de la tristeza, el florecimientos de la oscuridad, de los demonios, dando paso al amor-sol, aunque sin dejar el dolor, como en el excelente poema, Qué amamos: “Si amas un cuerpo/sólo crees en lo muerto”.

Hay que seguir con ojo atento la evolución de los cuatro vates en comento. Sorprenden. Lo llevan de viaje a través de los periplos que, infatigables, realizan por la amplia geografía vital, esos caminos que trasladan a los sueños y ensueños.