Washington.- El bloque europeo del Grupo de los 20 –encabezado por el presidente francés, Nicolás Sarkozy– ponderó el acuerdo para reformar el sistema financiero mundial que se alcanzó en la reunión celebrada en la capital estadounidense a fin de hacer frente a la actual crisis financiera y económica, con una nueva regulación de los mercados y cambios al Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).
La cumbre del G-20, que incluyó a las ocho naciones más industrializadas del mundo, 11 países emergentes y representantes de la Unión Europea (UE), fue catalogada por Sarkozy como “histórica”, toda vez que se obtuvieron “respuestas estructurales” en las que coincidieron todos los participantes, incluido Estados Unidos, pero con un rechazo unánime al proteccionismo.
Todos los países participantes en la cumbre, aseguró, “se han puesto de acuerdo sobre principios, modalidades de actuación y un plan de acción ambicioso”, mismo que será lanzado de manera coordinada y que incluirá medidas presupuestarias, fiscales y de política monetaria.
El mandatario francés admitió que “no fue fácil convencer al presidente George Bush de aceptar estos compromisos”, muchos de ellos, dijo, impensables en otra época. También destacó que Europa –de donde acudieron siete países a la cumbre– estuvo unida como una sola persona, mientras al mandatario estadounidense, a quien criticó en los días recientes, lo calificó como “un socio difícil, pero leal”.
Sarkozy, quien también es el presidente temporal de la UE, dijo que el G-20 es visto ahora como un organismo relevante para hacer frente a los problemas que surjan de la crisis y que Europa “tiene peso político.
“Es absolutamente claro que estamos tratando de construir nuevas instituciones para el futuro. Vamos a reformar el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial también podría ser reformado”, aseguró Gordon Brown, primer ministro de Gran Bretaña, al comentar con la prensa los resultados de la cumbre.
La canciller de Alemania, Angela Merkel, fue más allá al sostener que los pasos que se han dado en la cumbre hacia un nuevo ordenamiento global apuntan a “una economía social de mercado mundial”. Ningún producto, agente o mercado financiero podrá permanecer en el futuro sin supervisión, sentenció.
En un año, las nuevas reglas
Los líderes del G-20 se comprometieron a establecer en un plazo de un año una nueva regulación del sistema financiero mundial así como garantías para que las medidas para superar la actual situación económica se tomen de manera coordinada, refirió a su vez José Luis Rodríguez Zapatero, presidente de España, país que por primera vez acudió como invitado a una reunión de este grupo y que ahora lo hizo gracias la intervención de su homólogo francés.
De los compromisos suscritos en la cumbre, el mandatario español aseguró que cuatro son los fundamentales: reactivar la economía mundial, establecer el “orden y seguridad” en los mercados financieros, reformar el FMI y el BM para dotarlos de más legitimidad y el compromiso de todos los países de que no habrá medidas proteccionistas
Durante su intervención en la cumbre, Rodríguez Zapatero insistió en que los Estados tienen por responsabilidad reactivar la economía y poner orden en los mercados financieros, sin coartar la libertad económica.
Si bien José Manuel Durao Barroso, presidente de la Comisión de la Unión Europea, señaló que existe “un cronograma claro” para la reforma del sistema financiero internacional, advirtió que “no debe esperarse una solución mágica”, porque apenas es el comienzo de un proceso para sentar las bases de un “nuevo gobierno mundial, basado en los principios de la economía social de mercado”.
