La fiebre del cobre parece haber llegado a su fin. Ha caído el precio internacional del mineral, cayeron los excedentes de la estatal Codelco y se recortarán en el breve plazo los ingresos fiscales. Una serie de factores han llevado a concluir una feliz etapa para la economía chilena: la crisis amenaza por colarse una vez más a través del cobre. Atrás parece haber quedado aquella imagen cargada de simbolismo cuando las medallas de oro de los juegos Olímpicos de Beijing estaban hechas de cobre chileno. Alegoría a una alquimia financiera que transmutaba el cobre en oro.
Han sido unos cinco años de bonanza, con un precio del mineral a valores que no se habían registrado jamás: en ningún periodo de la historia económica chilena el precio del cobre había marcado cotas tan altas. Ni cercanas. Porque los anteriores auges marcaron guarismos que no llegaron ni a la mitad de los más recientes precios. Mientras en la década pasada los puntos más altos no superaron el dólar y medio por libra de cobre, en abril del 2008 el valor de este mineral alcanzó a marcar 3,9 dólares, con jornadas por sobre los cuatro dólares la libra. Hace siete años, hacia el primer año de la década, el mismo mineral se transaba a menos de un dólar. Y durante varios meses se cotizó a poco más 60 centavos.
Desde el apogeo de abril pasado, ha habido un sostenido descenso. De los 3,9 dólares llegó a 1,67 dólares hacia finales de octubre, para mantenerse, desde entonces, en una meseta, con días un poco mejores y otros peores. Lo que se ganó en unos tres años se perdió en pocos meses: menos de la mitad del valor desde abril a octubre. En seis meses se retrocedió a los valores de octubre del 2005.
Por cierto no son tiempos normales. Pero tal vez tampoco lo fue el auge. Eso llevó al gobierno chileno a ahorrar los denominados excedentes del cobre de la estatal Codelco, los que ascienden a más de veinte mil millones de dólares. La cifra es aproximada, puesto que los fondos están colocados en diferentes mercados internacionales afectados, como todos, a la volatilidad de precios y tasas. Un periodo de ahorro que cambiará según el curso y la intensidad de la crisis mundial.
Porque Codelco ya anunció reducción de las ganancias. Al tercer trimestre sus excedentes cayeron casi un 28 por ciento respecto a un año atrás. De 6.736 millones de dólares pasó a 4.864 millones. Una merma que es efecto directo de la brusca caída de los precios y de la disminución de la producción que es, a su vez, la reacción de las mineras a la contracción de la demanda.
El presidente ejecutivo de Codelco, José Pablo Arellano, lo afirmó: se terminó de forma repentina el periodo de altos precios. Y advirtió: la minera pondrá en marcha un plan de contingencia para enfrentar la nueva situación. En conferencia de prensa, dijo que “de manera abrupta ha concluido un superciclo, que nos ha beneficiado como compañía y como país durante prácticamente tres años. Producto de esta crisis financiera internacional, de manera abrupta y no gradual como era lo esperable, ha concluido ese ciclo, y estamos hoy día en la realidad de mercado que conocemos, con precios por debajo de los dos dólares”.
Esta caída preocupa en demasía no sólo a la estatal chilena, sino a los chilenos en general. Porque Codelco opera bien y es eficiente sólo con altos precios del cobre. Pese a haber obtenido ganancias descomunales durante los últimos años mantiene altos costos de producción. Con un costo de 1,26 dólares por cada libra de cobre, la empresa sólo es rentable si el cobre supera este umbral. Hoy, con un precio levemente inferior a los dos dólares, aún lo es. Pero la tendencia la llevará muy pronto al umbral: no sólo baja el precio, sino los costos de producción ascienden.
No todos son pesimistas. El economista Julián Alcayaga, presidente del Comité de Defensa y Recuperación del Cobre, y tal vez uno de los especialistas en la materia, cree que tal como bajaron los precios en los últimos meses, éstos remontarán. “El mundo seguirá consumiendo televisores, computadores, celulares, refrigeradores, automóviles, se seguirán construyendo viviendas, las fábricas funcionando, etc., y en todos ellos se utiliza el cobre”, afirma. Y si es así, hay que considerar que cerca de la mitad del cobre del mundo está en Chile.
Es posible que se produzca una disminución en el consumo de cobre en los próximos meses, admite Alcayaga, pero no afectará en forma importante su precio, el que “debe situarse alrededor de tres dólares la libra, que es por lo demás su precio real histórico”.
Hay un detalle, que el economista destaca. Para ello, habría que controlar la oferta, del modo como lo hacen los países productores de petróleo. Por tanto, dice, Chile tiene la palabra. “Nuestro país monopoliza el 37 por ciento de la producción mundial, y el 60 por ciento del comercio mundial de cobre, y en consecuencia, puede decidir su precio”. ¿Cómo?
Alcayaga escribió su propuesta hace unos días. Utilizar una pequeña parte de los excedentes que ha generado Codelco para comprar todas las existencias de cobre que existen hoy en los mercados mundiales y nacionalizar las grandes empresas mineras extranjeras. Ideas, dice, que se pueden llevar a cabo por simple decreto presidencial: desde fijar el precio del cobre –Chile tiene el 60 por ciento del mercado mundial, recuerda- a la compra de las existencias hasta la nacionalización de algunas mineras extranjeras.
Un plan que se estrella con su perfecta contraparte: en Chile y en Codelco desde hace años ronda la idea de su privatización.
Un plan que se estrella con su perfecta contraparte: en Chile y en Codelco desde hace años ronda la idea de su privatización.
PAUL WALDER
paulwalder@yahoo.es
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