La magnitud de este triunfo es equivalente al grado que ha alcanzado el rechazo de los estadunidenses al presidente George Bush y a sus colaboradores.Es un hecho conocido que la elección y la reelección de Bush no fueron procesos limpios. Su gobierno impuso guerras mediante la mentira y el miedo, para terminar precipitando una crisis mundial que en su país ha afectado a millones de personas y ha determinado que reconociendo su incapacidad,su equipo lo haya hecho a un lado y sean los del área económica los que tratan de controlar la situación,sin mayor éxito.
No es frecuente encontrar un mandatario que termine su período en el nivel de degradación alcanzado por Bush,como lo ilustraron las fotografías de sus presentaciones públicas en las olimpíadas chinas.También esto influyó en la victoria de Obama y la derrota de McCain,quien siendo diferente a Bush se rodeó de ex colaboradores del desprestigiado presidente creyendo que lo llevarían al triunfo.
A eso se agregan las guerras de Irak y Afganistán que sólo han proporcionado ganancias a los intereses petroleros de los Bush y de su vicepresidente Dick Cheney.La realidad indica que deben solucionarse esos conflictos si se quiere llegar a la recuperación económica del país y son los primeros problemas que deberá abordar el nuevo mandatario.Otras cuestiones de carácter internacional se verán postergadas.
Obama ha prometido hacer un retiro “responsable” de las tropas de su país enviadas a Irak,pero los iraquíes exigen que eso no sobrepase el año 2011.También sostiene que los responsables de lo ocurrido el 11 de septiembre de 2001 no estaban en Irak y que Bush debió buscarlos en Afganistán,por lo que propone sacar las tropas de Irak y enviarlas allá,pero se va a encontrar con que el problema tampoco es ese porque la administración Bush ha falseado la realidad afgana y ha creado el mito de que todos son talibanes,aunque ni siquiera sabe qué son los talibanes.
Si Obama no se enfrenta a la realidad, que no es otra que el plan de ampliar el conflicto a Pakistán,como está ocurriendo,con la meta de llegar al petróleo de Rusia y frenar su emergencia como nuevo poder,no podrá terminar con las guerras ni alcanzar sus objetivos en el plano interno.Pero enfrentarse a la realidad también implica enfrentarse al poder establecido y a las consecuencias que eso conlleva.Y es a partir de aquí que podemos especular sobre lo que podrían ser las relaciones de América Latina con el futuro gobierno de Estados Unidos.
Las mayores demostraciones del interés estadunidense en América Latina han sido las numerosas invasiones a nuestros países desde que nos independizamos de España,el apadrinamiento de los golpes de estado y la imposición de dictaduras militares para preservar sus inversiones en nuestras riquezas naturales.Cuando las dictaduras no dieron garantías absolutas,Estados Unidos apoyó democratizaciones limitadas siempre con el fin de salvaguardar sus intereses y promovió Tratados de Libre Comercio,TLC,a través de los cuales pretendió establecer una desigual asociación a través del ALCA,Área de Libre Comercio de las Américas.
El ALCA fracasó,pero se han suscrito un buen número de TLC que han significado un grado de crecimiento económico,pero sin distribución de la riqueza creada, de modo que las empresas estadunidenses y las segmentos más ricos logran buenas utilidades y los pueblos son tanto o más pobres que antes.Pero al mismo tiempo, se ha producido un despertar político que ha establecido gobiernos más progresistas que han puesto en marcha procesos de integración,en particular en América del Sur y el Caribe.
Este conjunto de hechos no sólo le ha dado más independencia a América Latina,también ha originad los recursos que hasta ahora le han permitido enfrentar en mejores condiciones la crisis financiera.Al mismo tiempo,y así lo consigna el último informe del Latinobarómetro,la importancia de Estados Unidos ha disminuido en el concepto de nuestros habitantes y su influencia también.Quiere decir que hay mayor conciencia acerca de nuestras propias capacidades.
Los análisis acerca de la reciente elección estadunidense señalan que en muchas localidades del país del norte fue el voto latino el que le dio el triunfo a Barack Obama,pero eso no implica que él haya adquirido un compromiso con América Latina.Su mayor pronunciamiento sobre el tema ha sido en relación a Cuba y a la suspensión de algunas medidas adoptadas su contra por Bush,cuestión demandada también por las nuevas generaciones de estadunidenses descendientes de cubanos.
No existe una política del próximo presidente de Estados Unidos hacia América Latina y sus prioridades son otras por ahora.América Latina lo que necesita es respeto a su identidad,proyectos y decisiones,lo que no sería imposible dados el origen,la trayectoria y el pensamiento conocidos de Obama.Otra cosa son los obstáculos que él encontrará internamente,lo que determina que debe ser América Latina la que fije el marco de las futuras relaciones.
