Puerto Príncipe.- Con el adelanto de las tareas de salvamento y el paso de las horas disminuyen las posibilidades de encontrar más sobrevivientes al colapso de una escuela en la periferia de esta ciudad que causó la muerte a 92 personas. El saldo final, sin embargo, puede ser mucho mayor dada la cantidad de alumnos que asistían al lugar hasta el viernes, último día de la semana docente, cuando ocurrió la catástrofe. La construcción, sede de la escuela La Promesa Evangélica, en el suburbio de Petion Ville, albergaba desde párvulos, hasta adolescentes de la enseñanza secundaria superior, según sus administradores.
El propietario del edificio de tres plantas, al que se le estaba añadiendo una cuarta, un pastor evangélico nombrado Fortin Augustin, fue detenido acusado de homicidio involuntario.
Detalles obtenidos de medios oficiales afirman que la construcción sufrió meses atrás un derrumbe parcial pese a lo cual el propietario emprendió la adición de una nueva planta.
El desplome arrastró a cinco construcciones aledañas, según los indicios por una conjunción de factores iniciados por un deslave y favorecido por el lugar donde se erigía el edifico y su precariedad constructiva.
Socorristas de la Defensa Civil, auxiliados por la Cruz Roja y voluntarios lograron introducir cámaras digitales en varios puntos para determinar si aún hay personas con vida sepultadas por los bloques de hormigón.
Los últimos sobrevivientes rescatados fueron tres niños y dos niñas trasladados de urgencia a hospitales en condiciones que permiten suponer que se salvarán.
Unas 200 personas sufrieron heridas por el derrumbe, la más reciente de un rosario de catástrofes que asola al país desde que en agosto y septiembre pasados cuatro ciclones consecutivos lo azotaron y dejaron sin hogar a cientos de miles de damnificados.
El conteo de esa tragedia arroja un saldo superior a las mil muertes, que puede ser mayor, aunque tal vez nunca se sepa debido a la poco confiabilidad de las estadísticas en este empobrecido país francófono del Caribe.
