Rubiera señaló que la elevación del mar se incrementaría en 4,5 metros, haciendo peligrar la costa cubana, y que se mantiene la vigilancia en el río Cauto (el más caudaloso de la isla), el cual podría desbordarse.
A las 16.00 hora local (21.00 GMT), Paloma se ubicaba a 60 kilómetros al este-sureste de Santa Cruz del Sur, y su velocidad de traslación era de 17 kilómetros por hora (km/h), con vientos máximos de unos 220 km/h.
La Defensa Civil cubana dio “alarma ciclónica” en las provincias de Camagüey, Las Tunas, Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo, así como los municipios del sur de Ciego de Ávila, y mantiene al resto del país en niveles inferiores de alerta.
Miguel Ángel Puig, jefe de Operaciones de la Defensa Civil, informó que hasta el momento se han evacuado 54 mil personas de las zonas que prodrían resultar afectadas por el paso de este huracán.
Destacó, además, que 70 mil funcionarios se encuentran realizando labores de seguridad y protección, y se habilitaron 3 mil 200 unidades de transporte para garantizar el traslado de los evacuados.
Desde este viernes comenzaron las evacuaciones de miles de personas en zonas bajas y costeras, o con peligro de inundaciones y deslizamientos de tierra, en las provincias cubanas que están en la ruta del huracán.
Un día 9 como mañana, hace exactamente 76 años, un ras de mar asociado a un ciclón de fuerza cinco generó una retirada de las aguas, que volvieron en forma de olas saltando por encima de Santa Cruz para hacer desaparecer el municipio, es el fenómeno más violento de este tipo que se recuerde en Cuba.
“La verdad es que la gente habla de esas cosas. Hoy estaba hablando con mi familia de eso, y no sé si es casualidad, pero es para preocuparse”, dijo a Efe Carlos, de 50 años, empleado de Turismo en Camagüey, ciudad de más de 300 mil habitantes situada a unos 534 kilómetros al sureste de La Habana.
