2.- La crisis financiera se ha convertido en una “recesión económica” en los países desarrollados, a pesar de medidas de última hora tomada por los respectivos gobiernos. Europa, Estados Unidos, Japón, están en cifras que auguran un “crecimiento negativo”. Más allá de alzas y bajas en la bolsa, lo cierto es que la economía mundial se enfría.
3.- Esta recesión de la economía será, inevitablemente, mundial. Esto quiere decir que China, Brasil y Chile sufrirán las consecuencias en el corto plazo: disminución del crecimiento, aumento de la cesantía y la pobreza. En un mundo global no hay economías “blindadas”.
4.- Los optimistas señalan dos años como plazo mínimo para una eventual recuperación, los pesimistas hablan de una recesión larga, brutal y maloliente. Para los escépticos ni siquiera el futuro inmediato es previsible. Las naciones del G-7 y del G-20 han programado reuniones para mediados de noviembre y ya asoman tensiones entre sus miembros.
5.- En un mundo en crisis financiera y recesión económica, la situación de Chile es delicada y compleja. Un país que ha diseñado su estrategia a partir de su inserción en los mercados mundiales, abriendo su economía a la corriente principal del capitalismo no sólo es vulnerable sino muy vulnerable. Diríase que hemos transitado desde el “subdesarrollo” de los sesenta hacia una “dependencia en red”, propia del siglo XXI. La pérdida de veinte mil millones de dólares de los Fondos Previsionales y la baja de los precios de las materias primas es sólo el comienzo: el precio del cobre se ha reducido en más de un 50% en cuestión de semanas.
6.- Ha querido la historia que nuestro país enfrente este desafío mayúsculo, precisamente, cuando estamos a las puertas del Bicentenario y, la verdad sea dicha, no estamos preparados para lo que viene. Como alguna vez se dijo, el modelo chileno al igual que un ciclista sólo se podía sostener mientras se pedaleaba, la cuestión ahora es saber qué ocurre cuando la bicicleta se detiene.
7.- Chile debe prepararse para el peor de los escenarios: una larga depresión económica de escala mundial. Las señales que se han dado en el país, hasta la fecha son más que preocupantes. Pretender salvar a los grandes capitales, olvidando a su suerte a la mayoría de los chilenos es la vieja receta de la derecha criolla, algo así como legislar para cambiar la ley de la selva por aquella del honorable Moraga.
· Investigador y docente de la Escuela Latinoamericana de Postgrados. ELAP. ARENA PÚBLICA.
