La presentación del presupuesto nacional de Chile para el 2009 coincidió con el apogeo de la crisis financiera, cuyo impacto a mediano plazo, particularmente en la economía real, aun no se puede apreciar. Me retuve de hacer circular esta nota, esperando que las fluctuaciones de las tasas de cambio en Chile se calmasen. También he considerado la posibilidad de que cuando sea finalmente votado (30 de noviembre), el presupuesto esté sujeto a modificaciones ya sea por el mismo Ejecutivo ya sea por el debate parlamentario.
