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Agosto 18, 2026

“Negación”, la comedia musical de las elecciones de otoño

 Los historiadores escribirán acerca de la campaña electoral de 2008 como si se tratara de una comedia grotesca en la cual el público vio a Estados Unidos pasar del tope de su trayectoria imperial a ser un mal chiste de principios del siglo 21.

Sus protagonistas son no solo el canceroso –en cuerpo, mente y alma– John McCain, el moderno aspirante a emperador sin ropa y Sarah “Pin-up” Palin que canta en “chachareo de pompón” (Maureen Dowd), sino los piadosos imperialistas demócratas que desempeñan en esta farsa televisada el papel del serio en una pareja de cómicos. 

A diferencia de los típicos cantantes de las óperas ligeras de Gilbert y Sullivan, los actores de Negación cantan su parte en un contexto de crisis global –guerras, descenso económico, hambre, enfermedades y cambio climático–, pero evitan con toda intención estos evidentes y cautivantes temas.

La linda gobernadora de Alaska amenaza con quitarle al Presidente George W. Bush su título de principal torturador público de la lengua inglesa. En la obra, ella es la representación de la “pelea sucia” (guiño, guiño), el equivalente de lo que las viejas ratas de gimnasio decían de los pugilistas sin talento que constantemente pegaban por debajo del cinturón.
La canción del 4 de octubre acerca de la gatita sexual y candidata vice presidencial acusaba a Obama de que “considera a Estados Unidos tan imperfecto que tiene amistad con un terrorista que atacó a su propio país”. Esta dramática escena se refiere a que Obama asistió en una oportunidad a una actividad para recaudar fondos en casa de William Ayers. Se dice que Ayers perteneció al Weather Underground, algunos de cuyos miembros detonaron bombas a principios de la década de 1970 –entre otros lugares en el Capitolio y el Pentágono. Ayers, que nunca fue condenado, dijo a The New York Times (11 de septiembre de 2001), “No me arrepiento de haber puesto bombas”.

“¿Tener amistad?”, cantan los seguidores de Obama. “¿Una actividad de para recaudar fondos con Ayers significa tener amistad?” El coro republicano de Carson, California vitoreó la incitación de Sarah. “Antipatriota”, canta ella acerca de Obama. “Es así porque yo lo digo”. Su coro canta: “Dale, muchacha, dale”.

Las notas al programa explican que en 2001, el Profesor de Educación Ayers, de la Universidad de Illinois (Chicago) donó $200 a la campaña de Obama para el Senado de Illinois y, al igual que Obama, fue miembro de una junta caritativa anti-pobreza (Fondo Woods) desde 1999 a 2002. Ambos tenían a sus hijos en la misma escuela.

Hasta Karl Rove, maestro de los organizadores de campañas sucias, está en la comedia. La escena del Príncipe de las Tinieblas aparece en Noticias Fox (28 de septiembre). Algunos anuncios de McCain fueron “demasiado lejos  al atribuir a Obama cosas que van más allá de la prueba de ‘verdad al 100 por ciento’.

Tiene que haber un adulto que diga

‘¿Tenemos que llegar a tal punto en este anuncio?’”

“La idea que de alguna manera como consecuencia de conocer a alguien que estuvo implicado en actos detestables hace 40 años, cuando yo tenía 8 años de edad, de alguna manera eso repercute en mí y en mis valores, no tiene mucho sentido”, tarareó Obama en tono monocorde.

“Sentido” no aparece en la copia del libreto de McCain o de Palin. Los autores les ofrecen aires ligeros en temas menores como la economía –regular y desregular y siempre reducir impuestos mientras se gasta más en los militares. Obama y Biden cantan al estilo tirolés una típica papilla imperialista de campaña –la canción de “luchamos por la libertad en todas partes con nuestros aliados”. McCain y Palin aumentan su sección de base como para insinuar tanto su ignorancia como su peligrosa imprudencia.

Según más de 2 768 médicos (anuncio del 5 de octubre en The New York Times) McCain se enfrenta a una muy posible recaída de su melanoma –y pronto. Un amigo oncólogo sugiere que los descabellados comentarios de McCain –implicando que el Primer Ministro de España, un aliado de la OTAN, era enemigo de EEUU, confundir a los chiíes con los sunníes e Irán con Irak– pueden ser consecuencia de un incipiente tumor cerebral. De cualquier manera, no hay que inventar la posibilidad en 2010 de que la Presidenta Palin diga a la nación: “Caray, tú sabe, tuve que desplegar esos cohetes nucleares contra Rusia”, hace una pausa, para sonreír y guiñar el ojo a alguien en el público, “porque Alaska o Washington, vaya, estamos tan cerca que podía sentir, como todas las mamás de hockey y los papás también, tu sabe, las vibraciones de Putin, seguro”.

En su debate vice presidencial y en sus dos entrevistas (Charles Gibson, ABC, y Katie Couric, CBS) Sarah Seis Botellas comenzó a repetir sus respuestas clichés a preguntas que no le hicieron y luego a defender agresivamente su idiotez de sonsonete mientras echaba sonrisas al público, una reencarnación de Liberace doblando letra de canciones en vez de tocar ridiculeces en el piano. Se lució en el autobombo, una candidata vice presidencial “hablando en lenguas”, como escribió Sam Smith. (The Progressive Review, 4 de octubre.) Smith describió el comportamiento de Palin en la TV como posiblemente un tipo de Síndrome de Asperger: “la repetición sin sentido o inútil de palabras, frases, ideas o gestos”.

McCain, quien se autocalifica de político responsable, ha querido presentarse como respetada figura de la política, rebelde y héroe de guerra sacrificado. Entonces, ¿cómo pudo escoger a una cabeza vacía violentamente ambiciosa para compañera de candidatura? Quizás alguien debiera recordar a McCain que puede ingresar en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Walter Reed sin pasar por la Casa Blanca.

Es más, el personaje de McCain ofrece su “recitativo” a aquellos que abrieron sus planes 401 K de retiro. “Mis amigos”, les llama. Ellos gimen de dolor por sus pérdidas financieras. No se preocupen, los tranquiliza McCain. Privatizar su seguridad social –colocar sus pensiones en manos de los que acaban de desplomar a Wall Street– mejorará sus vidas. “Ja, ja”, ríe el coro.

Negación trata de distraer a un mundo desalentado. En Europa, los bancos y las bolsas de valores han comenzado su atemorizante descenso. En Irak el público permanece inmerso en la carnicería diaria. Oír a McCain prometer una presencia militar norteamericana más prolongada ciertamente debe haberles hecho sonreír –¿o será eso dolor de gases? Imagínense cómo el aparato de propaganda del Talibán hará la crítica de Negación. Ellos hacen énfasis en las partes en que todos los actores prometen enviar más fuerzas militares de EEUU a Afganistán. Bueno, a las campañas de Obama y de McCain no les importa mucho los públicos que no votan, independientemente de cómo intenten prometer cosas a “esa gente”.

Negación se presenta cada cuatro años, pero la versión de este año es realmente una astracanada. “Es hora de quitarse los guantes”, cantó Palin, aunque muchos se dieron cuenta de que ella siempre los había tenido puestos. El coro de los medios ofrece un chachareo y cotorreo atonal durante y después de los actos de campaña, y podemos oír la constante sección de percusión de los encuestadores que marcan su nervioso ritmo para demostrar ansiedad en el público –en referencia a la gente tras bambalinas que perdió su vivienda y su empleo. También emergen sonidos cacofónicos para mostrar a los blancos que tienen un conflicto por votar por un negro para presidente.

El espectáculo de campaña tiene un apropiado telón de fondo, a medida que las acciones caían por debajo de 10 000 a principios de octubre. Una nación que ha gastado su tesoro en la guerra y el militarismo, y cuyos candidatos todos prometen gastar más. La elite política y de los medios aún tararea melodías acerca de la gran república, y no cantos fúnebres dignos de un imperio que colapsa.

Obama y Biden cantan temas acerca de que Bush aumenta la deuda bruta nacional de EEUU de $5,7 billones a $10 billones (“bajo Clinton teníamos superávit” canta el coro). Ante esta horripilante cifra, McCain, sin una sonrisa, jura continuar reduciendo impuestos a los ricos como hizo Bush, para seguir con la guerra interminable en Irak, como hizo Bush, y expandir la guerra en Afganistán y posiblemente llevarla a Pakistán. Los demócratas también quieren más tropas en Afganistán, donde construirán escuelas y hospitales mientras envían fuerzas a encontrar y matar a Bin Laden en Pakistán. “Al carajo las fronteras”, es el título de una de sus canciones. Alguien eliminó el verso que dice: “esto costará más de $600 mil millones”.

Los demócratas también entonan acerca de invertir enormemente en la educación en EEUU. Un estribillo que aparecía originalmente en el libreto fue eliminado: “Un hada del cielo traerá… montones de dinero por siempre”.

El anciano personaje de McCain hace un llamado de más acciones militares mientras los activistas desregulan todo lo demás. La frívola Palin concuerda, pero también quiere regular mientras desregula. “Tú sabe lo que digo” (Todas las mamás de hockey entenderán.) En otro programa de TV, Katie Couric preguntó a la ingenua acerca de que McCain supuestamente estaba a favor de regular a Wall Street. Ella no pudo responder, pero si hubiera leído uno de los muchos periódicos que siempre lee, pero cuyo nombre no pudo recordar –The Wall Street Journal– hubiera visto a McCain denunciando la regulación de manera prominente, como siempre ha hecho. Vaya. Otra canción. 

En el libreto original aparece un contexto histórico para Negación: “Estados Unidos poseyó en otra época (1945) 55% de la capacidad manufacturera del mundo. Controlaba el sistema bancario mundial y estableció el dólar como moneda global. Mientras Europa, incluyendo la Unión Soviética, restañaba sus heridas de la guerra y comenzaba su gran reconstrucción, financiada en parte por el Plan Marshall (que no incluía a la URSS), tuvo lugar el rearme, incluyendo el almacenamiento de decenas de miles de armas nucleares y el estacionamiento de tropas en todo el mundo. Cuando colapsó el “imperio del mal”, el “buen imperio” no se dio por enterado y continuó manteniendo un aparato militar súper caro que viajaba por todo el mundo. Es más, la nación se ha acostumbrado tanto a este derroche masivo institucionalizado que ninguna importante figura política o de los medios ni siquiera se atreve a mencionar el asunto.

Esta sección se eliminó de todos los libretos.

Negativa seguirá en cartelera hasta principios de noviembre en medio de la ruina mundial, Sarah y John cantan:

“Obama es musulmán
Con aliados terroristas,
John y Minnie Alce
Tan norteamericanos como el pastel de manzana”.
El coro canta: “Perfora, baby, perfora. USA, USA, USA.”

Saul Landau, miembro del Instituto para Estudios de Política, en un tiempo escribió obras de teatro para el SF Mime Troupe (Grupo de Mimos de San Francisco).