La izquierda necesita centros de información abiertos, sus activistas en general por carecer de apoyo ideológico pierden capacidad de comunicación y convencimiento, limitándose a menudo a expresar el simple descontento sin propuesta, repiten consignas que no sirven en sectores nuevos, se encierran en círculos de afirmaciones abstractas.
La solución no es tan difícil si se organizan sistemas de encuentros permanentes en determinados lugares, cada un cierto número de días, adonde se invite a especialistas progresistas también impedidos de acceder a los medios de difusión. Muchos activistas pueden aprender así, por ejemplo, sobre las nacionalizaciones, los núcleos de la debilidad de la economía neoliberal, los problemas y las soluciones en los procesos de vanguardia en América Latina, las consecuencias y tareas del calentamiento global, los objetivos, trabas y logros de proyectos como el Banco del Sur o el ALBA, las experiencias de integración latinoamericanas.
Si se puede hacer preguntas a los expositores, si estos hacen un esfuerzo por ser claros, si no se usa el tiempo y lugar en polémicas entre posiciones diferentes de los asistentes, estos Centros de Estudio Populares abiertos serían oportunidades de contacto, experiencias estimulantes generadoras de trabajo político en la base.
