Relata Aylwin que en respuesta a esa carta, en la que solicitaron una audiencia “el ministro del Interior, General Bonilla me recibió el 28 de enero; concurrí acompañado de Juan de Dios Carmona.” Refiere Aywin los temas tratados con Bonilla en esa entrevista y afirma: “A su requerimiento para que le explicáramos qué significado tenía el párrafo de nuestra carta relativo a la duración del Gobierno Militar, le expresé que nosotros admitíamos que, lamentablemente, cierto tiempo de dictadura era necesario, pero que pensábamos debía ser lo más breve posible; dos, tres o cinco años.” (Página 62). Patricio Aylwin es el único “demócrata” que yo conozco que considera que una tiempo de dictadura militar de corte fascista, innegablemente represiva y documentadamente planificada, impuesta y apoyada por el gobierno de Richard Nixon, es necesaria por un plazo “breve” de ¡dos, tres o cinco años!
Reitero que el libro fue publicado en 1998. es decir, 25 años después del golpe militar. Aún entonces y después de haber sido elegido presidente con votos de militantes de la “nefasta” -para él- ex Unidad Popular, Aylwin expresa, no con sinceridad sino con impudicia, su posición frente al golpe y a la dictadura.
No me extraña que Aylwin, “el demócrata”, sea condecorado. Y tampoco que lo haga la presidenta Michelle Bachelet.
Los gobiernos de la Concertación han practicado la amnesia por razones de Estado como una política de Estado.
En la esquizofrenia oficial es compatible reabrir el sitio en que Salvador Allende como Presidente Constitucional de Chile promulgó las leyes de su gobierno popular y donde cumplió su compromiso de pagar con su vida la lealtad de su pueblo y días después condecorar a uno de los gestores de su derrocamiento.
Ximena Ortúzar
Periodista chilena residente en México
