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Agosto 18, 2026

Solucionática…

Vamos a ver… ¿Te convenciste de que servidor no estaba bromeando a propósito del cagazo que venía? Yo te aconsejé sacar tus piticlines del banco y ponerlos en un lugar seguro. Ahora si dejaste tu billete en una AFP… formas parte del distinguido grupo de los boludos vocacionales.

Lo malo es que los rezongaos de la pirinola proliferan como si se hubiesen acabao los preservativos y la píldora del día después justo en período de carnavales: además de los que afirman que “aquí no hay ninguna crisis”, llegaron los enteraíllos que vienen con la solucionática en la mano, en plan jodido exhibicionista.
 
Un tal Antonio Schneider, inspirándose en el krach de 1929 (como un economista cualquiera), se inquieta de la insuficiencia de los fondos propios de los bancos que operan en Chile, o dicho de otro modo de su poca capacidad a mantener líneas de crédito suficientes para hacerle frente a la crisis. Tranqui: el tipo se las trae y te regala un consejo que vale oro. Lee y sonríe.
 
Una solución es que las reservas chilenas que están en el exterior sean transferidas al sistema interno, al menos en parte… No tiene sentido esperar que nuestras empresas y corporaciones más importantes tengan que encontrarse con negativas de acceso al refinanciamiento…  y ello venga a ocurrir en los mismos bancos donde quizá Chile tiene sus depósitos”.
 
¿Te enteras? A pesar de que según Herman Somerville y Andrés Velasco “aquí no hay ninguna crisis, ni la habrá”, hay quién se inquieta, -en El Mercurio-, de los efectos del “tsunami financiero”, del “efecto jazz”, del “Armaggedon crediticio”, en fin, de los efectos de la estafa planetaria cometida por los… bancos.
 
Antonio (¿puedo llamarte Antonio?), exhorta a quién corresponda: “Hay que lograr que la banca chilena, incluidas las agencias de los propios bancos extranjeros en Chile, esté en condiciones de hacer estos préstamos”.
 
En Europa hay quién denuncia este tipo de medida (recapitalizar los bancos), porque equivale a ponerle una perfusión a quién sufre de una hemorragia, sin parar la hemorragia. Para eso en Chile tenemos una expresión más simple: ¡Inflar pelotas rotas!
 
Desde luego la generosa proposición que Toño (¿me permites llamarte Toño?) financia con plata tuya y mía tiene sus bemoles y genera algunas dudas. Una de ellas tiene que ver con la liquidez de las colocaciones efectuadas con el superávit fiscal. Si se trata de vender apresuradamente activos depreciados… apróntate a ver desaparecer esas platas antes de que lleguen de regreso.
 
Si ese billete está colocado en bonos del tesoro de los EEUU su retiro pudiese hacer escuela. Si otros países hacen lo mismo justo ahora que el imperio necesita créditos por un billón… ¡Chao dólar!
 
Otra objeción tiene que ver con el propósito: no se trata de solventar las necesidades del pueblo de Chile en infraestructura, escuelas, hospitales, poder adquisitivo, viviendas, empleo… No.
 
Se trata de darle plata a los bancos, -incluyendo “las agencias de los propios bancos extranjeros en Chile-, para que ganen plata financiando “nuestras empresas y corporaciones más importantes (sic)”. ¡O sea a quienes concentran la riqueza!
 
Como se sabe, un banco es una institución financiera que te puede prestar un millón si logras probar que no lo necesitas…
 
Toño precisa que “La deuda externa del sector corporativo en el exterior, principalmente en dólares, y sus vencimientos próximos suman más de 20 mil millones para un futuro cercano”. ¿Y ahí? Mi compadre Estanislao Machuca debe dos cuotas de la ruca en que vive y nadie se preocupa de traer plata de afuera para solventarle el gasto.
 
Pasa que Toño hace como todos los partidarios del libre mercao: cuando los negocios van mal, o ya se robaron hasta el candao del boliche, lloran para recibir plata del Estado. En ese caso capitalista Cheo el cojo, ¡No te jode!
 
No vayas a creer que el “Toño” Schneider inventó lo que precede. El tipo no hace sino copiar lo que dice el FMI por boca de Olivier Blanchard, su Economista Jefe (si “economista” es sinónimo de boludo, “Economista Jefe”…).
 
Olivier también tiene solucionática disponible. Después de mucho reflexionar recomendó actuar simultáneamente en los frentes financiero, monetario y presupuestario.
 
Traducido a cristiano eso quiere decir (ponte gafas de sol que corres el riesgo de encandilarte) que hay que poner en obra “programas globales para tratar los problemas sistémicos” que amenazan al sector financiero (sic). Además, los Estados “deben estar listos para recurrir a los fondos públicos tanto como sea necesario”(resic).
 
Como la baja de tasas de interés operada por los bancos centrales no será repercutida ni a las empresas ni a los particulares (lo dice él mismo, lo juro), habrá que “tomar iniciativas presupuestarias” para compensar la restricción del crédito.
 
De este modo, dice Olivier, los riesgos de Gran Depresión debiesen estar “muy cerca de cero”(reresic).
 
Yastá. ¿Te queda claro? ¿No?
 
Tranquilo, respira profundo y lee este resumen: pasa que te quieren usar como los legionarios usan a las cabras y a los camellos hembras. Sin tu autorización. Sin siquiera pedirte tu opinión.
 
¿Capisci? ¿No? ¡Andá a cagar!