google-site-verification: google096975d001c6a771.html
Agosto 18, 2026

No confundir la fragilidad neoliberal con la muy fuerte clase propietaria mundial

 El neoliberalismo financiero tiene debilidades estructurales que en cualquier momento pueden crear un caos económico mundial sin que ni siquiera unidos los estados capitalistas, impotentes frente al enorme volumen del capital especulativo, puedan impedirlo. Hoy se está al borde de una crisis gigantesca que probablemente los políticos de Estados Unidos y de sus países aliados resolverán, salvando por el momento los puestos de trabajo y los fondos de pensiones de millones de personas, a miles de empresas y bancos de la quiebra, al ordenamiento económico y político vigente.

Pero el control global de los grandes propietarios no está en riesgo. Independientes de las vicisitudes de la confianza en la mano invisible, los dueños de las transnacionales cuentan con sus enormes propiedades, los militares, los periodistas publicistas, los científicos y técnicos, sus partidos políticos; con la creencia de las multitudes sin un sistema alternativo al frente. 
 
A los magnates de la propiedad no les importan demasiado los modos de realizar sus fortunas. Puede venir el estado regulador o continuar la desregulación. Podría regresarse al estado de bienestar. Todo es posible para el sistema social dominado por la clase de los dueños. En la Historia está su milenaria adaptación al cambio, sobre esclavos, siervos, ciudadanos; desde el poder en el comercio, a la industria, a las finanzas. Comprensivos de las estatizaciones, privatizaciones, nacionalizaciones; abiertos a la independencia nacional, la dependencia nacional, la guerra, la paz; tolerantes a la democracia, la dictadura, la libertad, el genocidio y la tortura, los derechos humanos; sin compromiso estable entre las subvenciones, el libre comercio, los monopolios, la libre competencia.  

Todo, menos la pérdida de la propiedad, la igualdad social, el fin de la explotación, el término de su goce de la riqueza y el poder hereditarios. 

Sería equivocado no ver la fuerza enorme de este orden permanente y cambiante, considerar que una derrota de los neoconservadores significa por sí misma un avance. 

La misión dura es poner fin a cualquier forma de grandes propietarios. , a sus castas, los pobres y marginados.   Reírse del socialismo de Wall Street, del Secretario del Tesoro Paulson de rodillas, de Bush en derrota, de los arrogantes economistas de Harvard, es grato. Pero sin dejar de oír críticamente a Hugo Chávez que advierte que la crisis debe aprovecharse para cambiar el sistema financiero. Sí, tal vez empezar por ahí, pero el objetivo debe ser cambiar el sistema privado por el socialismo. Transformar en pasado las castas, los ricos, los pobres, los marginados.

Rómulo Pardo Silva

romulo.pardo@gmail.com