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Agosto 18, 2026

Subsidio a la oferta se ha dicho

Es imposible no ver una réplica a gran escala entre el salvataje a la banca privada en la actual USA, con aquel voluminoso salvavidas que Pinochet, echando mano al patrimonio del pueblo chileno concedió a la deuda externa que tenía la banca privada por similares razones de hecho de las que se han conocido en las tierras del tío Sam.

Las mega-empresas financieras, aquellas inocentes sociedades intermedias, deberán ser subsidiadas por el Estado para preservar “el bien común”. Tanto es así, que de no hacerlo, tendríamos en pocos días el Apocalipsis en persona haciendo de las suyas.
 
Un subsidio a la demanda sería visto como un despropósito por los doctores de la ley de la oferta & la demanda, de manera que me limitaré a hacer comentarios al margen.
 
Mi rubro no es recetar, si no que profetizar.
 
La mano invisible de Adam Smith se hace por fin visible, pronto vendrá un préstamo estatal, cuyas únicas condiciones serán las de no existir plazo ni modo para su cancelación, tal cual se hizo en el Reino de Chile a fines del pasado siglo.
 
La recesión que se vendrá en el país del Capitolio, y en aquellos aledaños a su economía en crisis, será una dura prueba que nos enviará N.S.J.
 
De modo que necesariamente habrá un ajuste en los hábitos de sus habitantes, acostumbrados a vivir en un país considerablemente endeudado.
 
Sin considerar los efectos colaterales que también vendrán, salpicados de guerras y asesinatos.
 
 
( *) “El gran Senado discernirá la pompa,
A uno que después será vencido perseguido,
Sus seguidores vendrán a toque de trompo Bienes públicos, enemigos expulsados.”
 
 
 
Acá en Chile, todos callados. Sólo hablan para darnos aliento. Que nuestra economía es sólida y que estamos blindados para resistir la crisis.
 
 Nadie se cuestiona que el modelo no funciona ni siquiera en la casa matriz. Nadie dice nada en favor del libre mercado, les han comido la lengua los ratones a los que hasta ayer hablaban con desdén de toda intervención del Estado en la economía. 
 
Nadie habla, nadie dice nada. Ni el especulador ni el ministro, nadie dice algo sobre un modelo que está agotado y que sin embargo se sigue aplicando con esmero por los funcionarios que creyeron encontrar la vida eterna de la economía en su aplicación.
 
Nuestros vecinos se mueven hacia la izquierda y nosotros hacia la derecha, pese al signo que dicen sustentar nuestros gobernantes.
 
Somos más papistas que el Papa, moriremos con la bandera del neoliberalismo al tope.
 
 ¡viva el libre mercado que no da ni para la comida que necesita el pueblo, pero sí que para creer en la ilusión de bienestar!
 
El imperio seguirá igual, a pesar de elegir un presidente negro. El horno no está para bollos, que nadie se haga ilusiones que el gigante se desmorona.
 
Cuando sea elegida presidente de USA, una negra, de origen latinoamericano y lesbiana, será el fin de los tiempos según la única voz de la tribu que reconozco, la de N.P.
 
Atte S.S.S
 
René Dintrans
 
 (*) Michel de Nôtre-Dame  en la CENTURIA X, LXXVI