Buenos Aires.- Las cuatro principales patronales agrarias de Argentina retomaron hoy una huelga comercial en protesta por una supuesta falta de respuestas del gobierno a las demandas del campo. La medida de fuerza, que se extiende hasta el próximo miércoles, fue convocada por la Federación Agraria Argentina (FAA), la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (CONINAGRO), las Confederaciones Rurales Argentinas y la Sociedad Rural Argentina.
Durante la protesta cesará la comercialización de granos y ganado vacuno, y el próximo martes la cúpula agraria instalará una carpa frente al Congreso.
La dirigencia del agro reveló también que habrá jornadas de movilizaciones en todos los pueblos y ciudades del interior del país.
Según el presidente de la FAA, Eduardo Buzzi, esta vez la huelga no incluirá bloqueos ni cortes, porque el sector rural “no quiere poner a la sociedad en su contra”.
Fuentes gremiales anunciaron además la realización de un acto de la Comisión de Enlace para el próximo 8 de octubre, en la localidad bonaerense de San Pedro.
Mediante un comunicado, esa junta explicó que las medidas de fuerza se adoptaron ante la falta de respuestas a los planteamientos realizados al gobierno en materia de lechería, ganadería, trigo, segmentación, retenciones, producciones regionales y emergencia agropecuaria.
Al respecto, el secretario de Agricultura, Carlos Cheppi, reconoció que “no esperábamos esta medida de protesta en un momento en que veníamos dialogando”.
Puntualizó que ese razonamiento es entre dos y “si hay un sector que declara una protesta y no pretende dialogar, entonces es muy difícil hacerlo”.
El rechazo por parte de las patronales agrarias a una medida recaudatoria, desató el 11 de marzo pasado cuatro paros y cortes de rutas, que provocó el desabastecimiento de alimentos a la población y de insumos a la industria.
Bajo este escenario, la presidenta Cristina Fernández decidió el pasado 17 de junio despacharla al Congreso como proyecto de ley para revalidar el esquema tributario.
Sin embargo, la iniciativa tuvo un duro revés el 15 de julio, con el rebote en el Senado y el voto opuesto del vicepresidente del país Julio Cobos
