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Agosto 18, 2026

Estrategias para la agricultura familiar campesina

La Agricultura Familiar Campesina, AFC, no puede ni debe copiar las estrategias de las grandes empresas agropecuarias como insistentemente lo ha hecho en los últimos años, generalmente por culpa de los profesionales de apoyo que han tenido. Tres grandes diferencias quisiera resaltar para efectos de buscar cierta estabilidad para los pequeños productores.

Primero, debe buscarse la máxima diversificación de sus estructuras productivas. El máximo posible de rubros a explotar con el fin de aminorar los riesgos propios de la agricultura. Los precios de venta, los fenómenos climáticos, los costos de producción son tan variables de una temporada a otra que lo que se pierde en un cultivo se puede recuperar con otro cultivo.

Segundo, el pequeño agricultor debe buscar nichos de mercado muy específicos y pequeños y no grandes mercados mayoristas o supermercados. El restaurante del barrio, el hotel con una cocina de calidad, incluso, los grupos familiares de una comunidad determinada. Debe procurar, en definitiva, acercarse lo más posible al propio consumidor. La exigencia ineludible para mantener estos nichos es ofrecer una alta calidad en sus productos.

Tercero y último, agregarle valor a sus productos en forma artesanal. Picando y embolsando productos, deshidratando hortalizas, elaborando mermeladas, ahumando carnes, elaborando y preservando productos en vinagres, aceites, especias, etc., etc.

Puede que estas estrategias no apunten a futuros de grandes fortunas. Sin embargo, pueden lograrse futuros muy estables y seguros, donde el trabajo familiar puede irrogar un sustento en el mediano y largo plazo.

Si a un pequeño agricultor no le gusta este futuro y quiere realmente “volar” más alto de lo acostumbrado, la única vía es la asociatividad entre iguales, formando así una empresa de grandes proporciones entre cinco, diez, veinte o más productores.

Esta vía requiere sí, una suerte de grupo absolutamente afiatado, cohesionado, donde los problemas se traten y solucionen fríamente, cosa que en Chile no suele ocurrir.

Si no quiere asociarse y aún quiere ser motocultor, es decir, cultivador de un solo rubro o pocos, debe buscar la solución vía la llamada “agricultura de contrato”. Esto significa establecer un compromiso con una agroindustria donde esta última se comprometa a comprarle la producción al pequeño agricultor.

Hugo Ortega T.

                                                                                                  Director
                                                                       Escuela de Ingeniería en Agronegocios