Por vía de consecuencia, tampoco pasó por sus cabezas la eventual necesidad de darle plata a las Regiones para el desarrollo y la modernización de sus redes de transporte.
Cuando fue quedando en evidencia que no habría empresa competente suficientemente irresponsable como para comprometerse en tan descabellado proyecto, se inventó la solución a la carrera. Como lo puso un ex ministro de Obras Públicas y Transportes, para atraer a los concesionarios “se les garantizará por contrato la recaudación y el lucro independientemente de cuantos pasajeros transporten”(sic).
De nada sirvió la advertencia: “En ese caso Uds. van a premiar la incompetencia, van a estimular la ineficiencia”.
Aun así, no hubo ninguna empresa competente participando en la licitación si se exceptúa a Connex (Francia), rápidamente eliminada de lo que su representante llamó públicamente “remate”: en claro, quién ponía más plata se quedaba con las concesiones.
El mismo ex ministro citado, reconvertido en lobista, declaró en mi presencia: “No se trata de que funcione, se trata de ganar plata”(sic).
Ahora, ante la catástrofe, haciendo de necesidad virtud, Cortázar y quienes inventaron el invento argumentan en favor del subsidio como si la preocupación por el transporte de “la gente” hubiese siquiera rozado delicadamente sus neuronas de “expertos”.
Mientras tanto, el fracaso se le achaca a cualquier estupidez. Primero fue la ausencia del GPS. Aun cuando en el mundo hay decenas de miles de empresas de transporte que entregan excelentes servicios sin haber tenido nunca un GPS en uno de sus buses.
Lagos, cuando no acusa a Bachelet, aduce que sin el “software de gestión” el sistema no puede funcionar bien. Ignorando, o haciendo como si lo ignorase, que en el mundo hay decenas de miles de empresas de transporte que entregan excelentes servicios sin disponer del “software de gestión”.
Sr. Lagos: en las grandes ciudades del mundo, incluyendo Santiago, había transporte público antes de que inventasen los satélites, los computadores y el software de gestión…
Otro supuesto culpable del fracaso fue el “reducido” número de autobuses, aun cuando se gastaron millones de dólares en el estudio que determinó la cantidad de vehículos: 4.657, ni uno más, ni uno menos. Se ha aumentado significativamente la cantidad de buses. con los resultados conocidos.
Luego se le achacó la culpa del fiasco a las “frecuencias”, palabrilla que en la jerga del oficio no quiere decir nada pero ante el respetable público da la impresión de una cierta tecnicidad.
Buscando culpables se llegó a los pasajeros “evasores”. Aun cuando el sistema de cobro está concesionado a un privado, -el AFT-, quién paga el organismo de fiscalización es el Estado. Para el Estado los gastos, para los privados los beneficios, no hay que olvidar este detalle de la ingeniería.
Aun así, con tal de minimizar la incompetencia de quienes se ocupan de estas cosas, se anuncia una tasa de evasión del 20%, lo que parece ridículo si se toma en cuenta que empresas de transporte perfectamente organizadas y equilibradas constatan una evasión que oscila entre el 12 y el 20% incluyendo aquellas que operan redes “cerradas” (para saberlo basta con frecuentar los Congresos de la UITP).
Yo no soy de aquellos que le achacan el fracaso a deficiencias de la ingeniería. La incompetencia de quienes la tuvieron a su cargo va mucho más allá de un eventual error o insuficiencia. Tampoco creo oportuno buscar alguna cabeza de turco providencial. El problema de fondo es político. Tiene que ver con la motivación primera que expuso el ex ministro citado mas arriba: “Ganar plata”.
Porque la decisión política, por ignorancia y ortodoxia libremercadista, intentó crear “oportunidades de negocio” en un tema de servicio público que no se presta para ello. No, si se respeta una cierta idea de la honestidad y la decencia.
La revista financiera Estrategia cita al AFT entre las empresas más rentables de Chile, con un retorno sobre la inversión superior a un 63% en el primer semestre. Fantástico si se toma en cuenta que en el ámbito internacional lograr un 15% es una hazaña.
La misma revista precisa que las entradas de los concesionarios aumentaron en un 36% en el primer semestre, lo que no está mal para un país que crece al ritmo de un 4% al año.
“Ganar plata”: objetivo plenamente alcanzado Sr. ex ministro. ¡Viva el Transantiago!
Luís Casado. Ingeniero de Transportes – Certificat N° DV 119900290 Ministère de l’Equipement du Tourisme et des Transports Francia – Premio 2006 “Desarrollo sustentable” de la Cámara de Comercio e Industria de París por la “Concepción de sistemas de gestión multifunción para las redes de transporte público
