Mientras que el ministro de gobierno boliviano, Alfredo Rada, repudió los hechos violentos ocurrridos en la provincia de Santa Cruz, y dijo que hay versiones que circulan para crear temor en el país, pero “el Gobierno no caería en provocaciones porque no queremos el camino de la confrontación”.
El portavoz gubernamental recordó a los prefectos de Santa Cruz, Beni, Pando, Chuquisaca y Tarija, que promovieron y respaldaron el paro, que la propuesta de diálogo, abierta el pasado 14 de agosto, continúa vigente.
“Nosotros consideramos que el diálogo está abierto y que la mejor solución, en vez de asumir ese tipo acciones irracionales, es sentarnos en una mesa y negociar”, remarcó la autoridad del Poder Ejecutivo.
La demanda regional por la restitución del 30 pro ciento del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) y la vigencia de un régimen autonómico, forman parte del diálogo ofrecido por el Poder Ejecutivo el pasado 14 de agosto.
Una jornada violenta
Mientras los líderes de la protesta hacían duras declaraciones contra el Gobierno, en una jornada marcada por incidentes violentos promovidos por grupos de choque afines a los comités cívicos, Canelas señaló que la ciudadanía, como lo demostró en la consulta popular del 10 de agosto, rechaza las medidas de presión y exige un diálogo urgente para resolver las controversias pendientes.
Grupos radicales, como la ultraderechista Unión Juvenil Cruceñista, obligaron a comerciantes y transportistas a acatar el paro a palo en Santa Cruz.
Además, presionaron a la banca privada y a las oficinas públicas a cerrar sus puertas y bloquearon los accesos de las terminales aéreas lo que obligó a las compañías a suspender los vuelos domésticos.
El presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, Branko Marinkovic, anunció para este miércoles el inicio del bloqueo de caminos de los departamentos que conforman la denominada media luna.
