Toda la patria anda confundida. Se pasa del caos a la pésima información que dan los partidos a sus bases. A tal punto que no se habla otra cosa de pacto histórico y no del hambre de los pobres de Chile. Se acabaron los congresos de los partidos de masas. Se acabo el cara a cara con el secretario del partido. No obstante los pobladores, los estudiantes, los sindicatos, el campesino, los mapuches y todos los escenarios culturales del terruño, no viven de pactos históricos sino de lucha continua para alcanzar el lápiz y el cuaderno y, los trabajadores, para alcanzar las orejas de la olla casera y repartir el caldo a su prole. Las avalanchas de dudas del pacto histórico muestran dos cosas: No hay planteamientos que busquen acabar con la constitución fascista y, no se piensa terminar con el sistema Binominal. En concreto. Más allá de lo que consiga el pacto histórico muchos ciudadanos chilenos siguen en las cárceles leyendo actas y acusaciones falsas por el sólo hecho de haber defendido los intereses de Chile y no de los partidos políticos.
Juan Godoy
Basel 18 de julio del 2008
Escritor y pintor
