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Agosto 18, 2026

Homenaje a Salvador Allende*

Hoy, 26 de Junio de 2008, el nombre de Salvador Allende está en todos los medios de comunicación del mundo. Pinochet, el asesino de la democracia y de la vida de los que lucharon por establecer una sociedad mas solidaria y sensible ante las desigualdades, está en el pudridero de la historia y sólo algunos nostálgicos se atreven a glorificarle, aunque algunos más no mostrarían desagrado ante la posibilidad de abortar de nuevo la democracia por la fuerza de las armas.

Mi relación con el exilio chileno viene desde el momento en que su produjo el golpe. Mis vínculos políticos están reforzados por los afectivos. No tuve el privilegio de conocer al Presidente Allende pero sí a su viuda, Doña Tencha, como todos la llamamos y desde el primer momento surgió una complicidad personal que percibía en cualquier momento que coincidamos en España, o en el extranjero en actos a favor del exilio chileno y contra la dictadura militar.
 
Para preparar mi intervención he traspasado la pantalla mágica donde Internet guarda la memoria del mundo y me he encontrado con la sorpresa de que Salvador Allende, al finalizar sus estudios de secundaria, tuvo serias dudas, como hemos tenido todos, entre estudiar medicina o derecho. Nunca debieron abandonarle porque su tesis doctoral de 1933 se titula “Higiene mental y delincuencia”. Algunos depredadores serviles de escaso intelecto han escrito, en 2005, que sostenía tesis lombrosianas, racistas y antisemitas pero la realidad es muy diferente y ha sido una vez más manipulada. Allende después de cuestionarse el enigma del impulso criminal, terminaba afirmando que no tenemos suficiente información como para demostrar esta influencia en el mundo civilizado.
 
También me ha resultado cercano comprobar que fue ayudante de anatomía patológica del Hospital Van Buren.
 
Su política se anticipó a los tiempos que se avecinan. La nacionalización de la minería tuvo un apoyo unánime de todos los sectores de la sociedad. A las empresas mineras se les pagaría una indemnización pero restándoles “utilidades excesivas”. Si alguno ha leído un reciente  artículo de Joseph Stigliz, premio Nobel de Economía, en el diario El País, habrá comprobado que ésta es una de las recetas que propone para salir de la actual crisis, gravar los beneficios astronómicos de las compañías petrolíferas y grandes corporaciones industriales.
 
Son otros tiempos y el fantasma del comunismo ha sido sustituido por el del terrorismo fundamentalista islámico. Los “ismos” siempre han dado mucho juego a los poderes reaccionarios.
 
Sabía que determinadas fuerzas sociales chilenas y el apoyo incondicional de Nixon y Kissinger iban a propiciar un golpe militar. El asesinato del General Schneider y el incidente del General Prats solo tenían una finalidad, dar vida a los militares que iban a dar el golpe y eliminar a los leales, a la Constitución.
 
Reaccionó con las armas políticas de la democracia tratando de convocar un plebiscito que alejase definitivamente las dudas sobre su legitimidad democrática, pero no hubo tiempo. Se aceleraron los planes para impedirlo. Tenía a su lado la razón y la ética.
 
Cuando se enteró de levantamiento de la marina en Valparaíso, a las 7,15, en un Fiat 125 se dirigió al Palacio de la Moneda para asumir sus responsabilidades consciente de la violencia que se estaba ya desatando. Rechazo la oferta ladina de sacarle del país y se negó a la oferta y a la rendición.
 
Es en esos momentos de tensión indescriptible, cuando una persona da la talla exacta de su fortaleza y de sus convicciones. Tenía a su lado la razón y la ética. Sus comunicados  y su famoso mensaje final han pasado al acervo histórico de la Humanidad.
 
El expresidente Lagos recuerda esta mañana en El País ese pasaje maravilloso en el que consciente de que su presente se acaba, se dirige al futuro marcando el camino a todas las personas de buena voluntad: “ Más temprano que tarde se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para continuar una sociedad mejor”. Allende no tiene dudas, se despide de sus conciudadanos, convencido de su final: “colocado en un tránsito histórico pagaré con mi vida la lealtad del pueblo”.
 
Estoy seguro que cuando esa persona libre camine por la gran alameda se fijará en un álamo centenario, hendido por el rayo brutal de la violencia asesina al que muchas hojas verdes le habrán salido con las lluvias de Abril y el sol de Mayo, como cantaba el maestro Machado.
 
Caminante por la alameda, como diría el poeta Angel González, hasta los pájaros callaron y el silencio iluminó de un fogonazo tu figura. Un eco dilatado apagó los rumores más lejanos. ¡Ellos, nosotros, todos, te estábamos escuchando!.
 
Erguido y herido el álamo centenario, será un hito en el paisaje y un ejemplo para las generaciones presentes y futuras. Muchas gracias Presidente por tu ejemplo y el milagro de las flores reverdecidas.
(Casa de América, 26 de Junio de 2008)
 
José Antonio Martín Pallín
Magistrado emérito del Tribunal Supremo